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La alcachofa

Variedades y métodos de multiplicación

Noviembre de 1999 | POR autores

La alcachofa tiene su origen en la Cuenca Mediterránea, donde es conocida desde la antigüedad. Su selección, a partir de las plantas silvestres, empezó probablemente en la Edad Media, en Italia y en la España árabe. Su propio nombre, alcachofa o alcaucil deriva de este idioma

La alcachofa es hipoglucémica, disminuye el contenido de azúcar, por lo que constituye un magnífico alimento para los diabéticos. También favorece el metabolismo de las grasas y la urea, contribuyendo a la regulación de las funciones hepáticas y renales. El consumo de alcachofa ayuda a prevenir problemas circulatorios y cardiovasculares. Es un componente habitual de la "dieta mediterránea", y un producto que, además de tener aquí su origen, prácticamente aquí se conserva. Italia es el principal productor, seguido de España y, a mayor distancia, de Francia. También hay una cierta producción en Grecia, Egipto, Marruecos, Argelia y Túnez. Fuera de la Cuenca Mediterránea, se produce alcachofa en Argentina y en California (U.S.A.), en el condado de Monterrey, donde está Castroville, la capital mundial de la alcachofa, según dicen allí.

De las 20.000 Has. de alcachofa cultivadas en España, la tercera parte está en Murcia, Campo de Cartagena y Valle del Guadalentin, otra tercera parte en la Comunidad Valenciana, (Benicarló, Campo de Liria, Huerta de Valencia, Campo de Elche y Vega Baja del Segura) y el tercio restante, repartido entre La Rioja, Navarra, Cataluña y Andalucia. La producción anual de alcachofa en España está por las 280.000 Tns., la mitad de las cuales se destinan a industrialización y la otra mitad al consumo en fresco.

España es el principal exportador mundial de alcachofas, con 24.000 Tn/año de producto fresco. A diferencia de otras hortalizas, el consumo de alcachofa no avanza en los países donde no existe esta tradición, a pesar de que la mayoría de extranjeros que la prueban son decididos partidarios de su consumo.

La planta tiene una raíz carnosa, extraordinariamente potente, que le permite adaptarse a una extensa gama de suelos. Las hojas son grandes al principio, dispuestas en roseta. Posteriormente se alarga el tallo floral, en cuyo extremo aparecen los capítulos, inflorescencias o conjuntos de numerosas flores diminutas dispuestas en un receptáculo y rodeados de brácteas carnosas. Estos capítulos, son las alcachofas, la parte comestible de la planta.


Variedades

Hasta hace muy poco tiempo casi todas las variedades cultivadas en el mundo tenían una denominación geográfica, la de su lugar de origen. Blanca de Tudela, Madrileña, Violeta de Provenza, Camus de Bretaña, Romanesco, Espinoso Sardo, etc. Aún siguen siendo éstas con diferencia, las más cultivadas.

Las variedades se diferencian principalmente por la forma (esférica u oval), tamaño y color (verde o violeta) del capítulo y por la precocidad (variedades de día corto, que necesitan haber pasado un período invernal antes de emitir los capítulos o de día largo, capaces de producir en otoño).

En España la variedad más cultivada, casi la única para mercado nacional, es la Blanca de Tudela, de capítulo oval, más bien pequeño, compacto y verde, que además, es muy temprana; es capaz de estar produciendo todo el otoño e invierno, cuando la alcachofa se comercializa en fresco para mercado interior o exportación, aunque sea en primavera cuando da la mayor cosecha (la única en zonas frías), que se destina principalmente a industrialización.

Para exportación se cultivan, en Murcia y Alicante otras variedades: Violeta de Provenza, también de capitulo oval y temprana; Macau ( Camus de Bretagne o Blanc Hyèrois) de capítulo esférico muy tardías y también alguna otra.

De todas estas variedades, en particular de Blanca de Tudela, se han seleccionado algunos clones, conjuntos de plantas descendientes de una sola, especialmente productiva y de calidad contrastada. Aunque en la mayoría de los ensayos han mostrado los clones ciertas ventajas sobre la variedad general, no han terminado de implantarse y ello por dos motivos:

- La tasa de multiplicación de la alcachofa es baja y se necesita mucho tiempo para poder disponer de suficiente material para plantar una gran superficie.
- Con el tiempo, si no se mantiene una estricta selección, el clon se asimila otra vez a la población original.

Recientemente en Francia, por medio de hibridaciones, se han obtenido algunos ejemplares de especial interés, los cuales reproducidos vegetativamente, han dado lugar a nuevas variedades que están sustituyendo a las antiguas, (Salanquet, Chrisanthème, Salambo, la serie Pop Vert).

El cultivo de alcachofa a partir de semilla se ha considerado, desde hace poco, inviable. Ahora comienza una cierta producción con variedades americanas, Imperial Star y Emerald, de capítulo verde, oval y bastante uniforme, que, además, son muy precoces, o de obtención en España, como Orlando, de capítulo color violeta.


Métodos de multiplicación

Hasta hace poco la alcachofa ha sido una especie cuya multiplicación se ha realizado siempre por vía vegetativa. Han sido sin embargo varios los órganos utilizados para la multiplicación de las plantas:

- Estaca o zuecas, trozos de tallo que ya han producido, con una parte de rizoma.
- "Ovoli", tallos cortos insertos en el rizoma y que no han emergido.
- Esquejes, brotes jóvenes que se separan de la planta adulta. Unas veces se plantan directamente en el campo y otras se llevan a un vivero, trasplantándose después de que hayan enraizado.

Es curioso que en cada país, a veces en cada región, se utiliza un sistema. En España es el primero, el de estacas o zuecas, el único utilizado. En todas las regiones productoras de alcachofa se han realizado experimentos de comparación de los distintos métodos de multiplicación y la conclusión es siempre la misma: el mejor método es el que ya se está utilizando.

A pesar de su buena adaptación, del método de multiplicación habitualmente empleado viene el principal problema de los cultivos de alcachofa en España: las marras de plantación. En un campo puede haber un 80-90% de prendimiento, pero también en ocasiones, el 40% o aún menos, y esto hace que el cultivo, incluso en las mejores condiciones de mercado, deje de ser rentable.

El problema de marras se evita con otros procedimientos de multiplicación: la planta "in vitro" y la de semilla.

Aparte de los problemas que presenta la alcachofa para su multiplicación "in vitro" (aparición de bacterias endógenas, vitrificación y muerte de la planta¼), uno de los principales problemas, quizá el más importante, es el cambio que se produce de variedad temprana a tardía. La variedad Blanca de Tudela multiplicada in vitro, en vez de empezar la recolección en octubre, como es normal con los métodos tradicionales de multiplicación, comienza en febrero o marzo, con lo que, aunque se alcance mayor producción, deja de ser interesante, porque los precios ya están, en esta época, casi siempre, bajos. Sin embargo las variedades tardías multiplicadas "in vitro" no son más tardías que con cualquier otro procedimiento. En ellas, las ventajas (material sano, planta vigorosa y productiva, no hay marras de plantación) compensan, al menos en parte, el mayor coste de la planta. De hecho se está multiplicando alcachofa en Valencia (COTEVISA), con destino a Francia. Con plantación temprana y tratamientos con AG, en Valencia puede comenzar la recolección de estas variedades (Salambo, Calico), en enero.

Plantas de semilla. Son la última moda en alcachofa y seguramente el método de multiplicación del futuro. Prueba de ello es el Centro destinado a la mejora genética de la alcachofa que una multinacional, NUNHENS, tiene en Valencia. Ya se está cultivando alguna variedad temprana, Imperial Star ó Emerald, con plantación a finales del invierno, para producción a final de primavera, cuando la Blanca de Tudela ya está terminando su cosecha. El período de recolección con variedades de semilla, puede igualar al de Blanca de Tudela. El mercado está, sin embargo, acostumbrado a esta variedad y seguramente la aparición de otras, más parecidas a Blanca de Tudela, hará que su introducción, en cualquier época, sea más rápida. La alcachofa es probablemente la última especie hortícola en la que la mejora genética ha supuesto una revolución. Casi con seguridad en la próxima década se van a introducir más modificaciones en el cultivo de la alcachofa que se ha producido en los últimos quinientos años.

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