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sábado 01 de noviembre del 2014
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Herbicidas en maíz

Estrategia de empleo

Mayo de 2000 | POR autores

En 1958 se introdujo en España la Atrazina en el cultivo del maíz con gran éxito, pero pronto aparecieron los problemas de sus residuos en los cultivos posteriores, especialmente en la remolacha azucarera. Así mismo las adventicias se fueron seleccionando en las zonas maiceras, proliferando una flora resistente, tanto dicotiledónea (Chenopodium album, Amaranthus spp., Equisetum spp., Oxalis spp., etc.), como monocotiledónes (Cyperus spp., Echinochloa spp., Digitaria sanguinalis, Setaria spp., Phalaris spp, Sorghum halepense, etc.). Las zonas dedicadas a ese monocultivo fueron las que más pronto sufrieron esas funestas consecuencias. Pero poco a poco las técnicas agronómicas, las rotaciones de cultivos y una amplia gama de herbicidas, han hecho posible el control de la flora adventicia en el cultivo del maíz

La aplicación de las dosis reducidas de algunas de esas materias activas hacen posible un control de esos vegetales indeseables en condiciones respetuosas para el medio ambiente condiciones. Las mezclas con un antiguo herbicida hormonal (MCPA o MCPP), a muy pequeñas concentraciones, ha sido el mejor aliado para rebajar aquellas dosis y evitar los residuos en el cultivo posterior.

La escasa rentabilidad del maíz, especialmente después de los recortes de subvenciones, no permiten dar más de un tratamiento. Por esto en la actualidad, para evitar los efectos de infestantes resistentes, hay que poner a punto los programas de defensa integrada del control químico, teniendo en cuenta la flora invasora y las mezclas de materias activas complementarias, que controlen los individuos más resistentes. Sin olvidar la oportunidad del uso de los sistemas mecánicos de escarda que permitirán reducir el riesgo de competencia de infestantes tempranas.

La línea operativa de la escarda química tiene como objetivo limitar los tratamientos, en el momento más oportuno para eliminar el mayor número de malezas, tanto de Monocotiledóneas (Gramíneas y Ciperáceas) como de Dicotiledóneas. Para conseguirlo es importante adaptar la intervención (tiempo, producto y dosis), a la flora infestante potencial y presente, a las condiciones agroecológicas, climáticas y las condiciones de implantación del cultivo (labores preliminares).

Por otra parte las técnicas de la siembra directa abren una posbilidades enormes en el control de las malas hierbas y son especialmente inconmensurables las posibilidades que puede ofrecer, en un futuro no demasiado lejano, la ingeniería genética con la incorporación de genes resistentes a herbicidas totales.


Aspectos fitotécnicos

La elección de la parcela para sembrar maíz se debe seleccionar entre las que no presenten infestaciones de malas hierbas difíciles de controlar como : Cynodon dactylon, Cyperus spp., Oxalis spp., o Sorghum halepense. También hay que observar si tiene un drenaje adecuado, para evitar la proliferación de especies desarrollables en esas condiciones: Equisetum spp., Phragmites spp., Polygonum hydopiper, Rumex spp.

No se debe repetir el cultivo para evitar la selección de flora resistente (Villarías 1978) y evitar la proliferación de plagas (Ostrinia nubialis, Sesamia nonagrioides) y enfermedades. Por el contrario una rotación adecuada con cultivos de invierno (cebada, colza, trigo, etc.) o cultivos de verano de hoja ancha (girasol, leguminosas, remolacha, soja, etc.) favorece la reducción del banco de semillas del suelo. El barbecho blanco puede evitar la proliferación de infestantes rizomatosas (Cynodon dactylon, Cyperus spp., Sorghum halepense, etc.), si se dan las labores adecuadas. Una alternativa juiciosa de cuatro o cinco años es lo más aconsejable, e incluso la inclusión de alfalfa puede mejorar las situaciones difíciles de flora indeseable; en ningún caso se aconseja el superar un 50% de la superficie con maíz, siendo lo ideal el acercarse al 30% (Asiat, 1989).

La elección de labores y aperos deberá regirse por la idea de, además de preparara un lecho de siembra ideal (gradas danesas o equipos compuesto), evitar la proliferación de adventicias vivaces (Cynodon dactylon, Cyperus spp., Sorghum halepense, etc.) evitando los pases de gradas de discos con la presencia de esas infestantes, y en su lugar utilizar vertederas o mejor "chisel", que nos sacarán a la superficie los rizomas indeseables. Se deben eliminar las prácticas tradicionales de quema de rastrojos, las labores excesivas y la repetición del mínimo laboreo.

El cuanto al abonado que requiere el maíz se puede cifrar en un aporte total de 250 UN, 175 UP, y 150 UK, dependiendo de la fertilidad del suelo. La materia orgánica que se aporte en forma de estiércol deberá estar bien descompuesta par evitar la presencia de propágulos o semillas de flora arvense. El aporte de compuestos nitrogenados en exceso puede favorecer el desarrollo de las adventicias. Así mismo se aconseja el aporte en cobertera de abonos nitrogenados localizados, para evitar las quemaduras de las hojas que se producen si se emplean abonadoras convencionales.

La siembra se ha debe efectuar con semillas certificada en la época adecuada que requiera el ciclo mas acorde con la zona a sembrar (Fernandez-Gorostiza, 1990). Aumentos en la densidad de siembra pueden contribuir a disminuir los efectos de la competencia con las malas hierbas. Esto se puede conseguir reduciendo la distancia dentro del lineo o reduciendo la distancia entre filas, pero esto último impedirá las labores entre líneas (Teasdale, 1995).

Los tratamientos herbicidas se deben realizar con la idea de eliminar las especies más dañinas y con mayor impacto negativo al maíz (Gramíneas vivaces y dicotiledóneas resistentes), procurando combinar productos complementarios a dosis reducidas.


Épocas de tratamiento

Al igual que en otros cultivos, el cultivo del maíz, puede recibir tratamientos herbicidas en tres épocas diferentes: presiembra, antes de sembrar (incluso en siembra directa con GLIFOSATO o GLUFOSINATO); preemergencia, después de sembrar y antes de emerger; y postemergencia, con diferentes estados de desarrollo del cereal de verano.

En relación con los tratamientos de postemergencia, se recomienda intervenir, cuanto antes ya que las adventicias son más sensibles en sus primeros estados de desarrollo. De esta manera podremos utilizar las dosificaciones reducidas, con menores costos y evitando una menor competencia de esas plantas indeseables frente al cultivo.

La línea operativa más actualizada, de la escarda química en el cultivo del maíz, tiene como objetivo limitar los tratamientos a uno, en el momento más oportuno, para eliminar el mayor número de malezas, tanto de Monocotiledóneas (Gramíneas y Ciperáceas) como de Dicotiledóneas. Para conseguirlo es importante adaptar la intervención (tiempo, producto y dosis), a la flora infestante potencial y presente, a las condiciones agroecológicas, climáticas y las condiciones de implantación del cultivo (labores preliminares).

En la actualidad las técnicas de la siembra directa abren una posbilidaes enormes en el control de las malas hierbas y son especialmente inconmensurables las posibilidades que puede ofrecer, en un futuro no demasiado lejano, la ingeniería genética con la incorporación de genes resistentes a herbicidas totales (GLIFOSATO, GLUFOSINATO, etc).


Materias activas selectivas del maíz

El arsenal de herbicidas que poseemos en la actualidad, para controlar la flora adventicia en el maíz, es enorme y nos permite afrontar con seguridad el control de casi la totalidad de flora adventicia, especialmente si se mezclan materias activas complementarias.

Para facilitar la utilización de las diferentes materias activas, hemos recogido la forma de actuación de cada herbicida con su eficacia de control hacia los dos tipos fundamentales de malas hierbas, como se puede ver en el cuadro siguiente:

Malas hierbas de hoja estrecha (monocotiledóneas)
Avena ludoviciana (avena loca, ballueca), Cynodon dactylon (grama), Cyperus spp. (juncia, juncilla), Digitaria sanguinalis, Echonochloa crus-galli (cola de caballo), Phalaris spp, (alpiste, alpistillo), Setaria spp.(almorejo, lagartera), Sorghum halepense.

Malas hierbas de hoja ancha (dicotiledóneas)
Abutilon theophrastii (malva amarilla), Amaranthus spp. (amaranto, armuelle, bleto, moco de pavo), Bilderdykia convolvulus (corregüela), Chenopodium album (cenizo, geniflo, ceñilgo), Cirsium arvense (cardo), Convolvulus arvensis (corregüela), Datura stramonium (estramonio, castañones, castañales), Malva sylvestris (malva), Polygonum aviculare (soncejo, ciennudos, cordoncillo), Polygonum lapathifolia (pata de perdíz), Sinapis arvensis (amarillas, navizas, sajos), Solanum nigrum (tomatitos, uvas de perro), Solanum physalifolium (tomatitos, uvas de perro), Xanthium spinosum (arranca moños, cadillos, carrapitos).

En la práctica se nos pueden presentar cuatro situaciones de flora que conllevarán otras tantas situaciones de mezcla aconsejadas en las pulverizaciones:

I. Predomina la flora de hoja estrecha (Monocotiledóneas) anual
En el caso de siembra sobre terreno bien labrado y en previsión de infestaciones seguras de Gramíneas, que pueden venir en el agua de riego (Echonochloa crus-galli., Digitaria sanguinalis, Setaria spp., Phalaris spp, Avena ludoviciana, etc.) es posible intervenir tanto en presiembra o preemergencia como en postemergencia con diferentes materias activas.

II. Predomina la flora de hoja estrecha (Monocotiledóneas) vivaz
En este caso la aparición de Cynodon dactylon, Sorghum halepense, Cyperus rotundus, Cyperus sculentus, limitando la utilización de los antigramíneos, a los sistémicos , que permitan la eliminación de órganos subterráneos de reproducción asexual.

III. Predomina la flora de hoja ancha (Dicotiledóneas)
Sse pueden utilizar productos que combatan las malas hierbas Dicotiledóneas en postemergencia; pero también se podemos usar otros complementarios en las demás épocas de tratamiento que nos eliminen además las infestantes de hoja estrecha.

IV. Flora es mixta
Es la situación de flora más frecuente en algunas zonas de España, por lo que habrá que recurrir a mezclas comerciales de dos materias activas complementarias, que en muchos casos se pueden encontrar dispuestas para su uso en el mercado, como ATRAZINA+ALACLORO.


Otras formas de tratamientos

En la actualidad se están introduciendo en las rotaciones de Castilla y León una planta nematicida (Pegletta, Nemex, Maxi, etc), que además de eliminar de las tierras cansadas el nemátodo de quiste (Heterodera schachtii Schmidt), producen un subsolado natural, elevan los nutrientes de capas profundas a superficiales, aumentan el nivel de materia orgánica de los suelos y conservan el agua caída durante el invierno, conservando su humedad hasta la primavera. Es en ésta época el momento ideal para tratar con un herbicida total (GLIFOSATO, GLUFOSINATO, etc), antes de sembrar o inmediatamente después de realizar esa operación. Es la siembra directa, que en el caso del maíz esta teniendo una gran aceptación, por el exito que siempre ha conllevado.


Estrategia de lucha en postemergencia

Con el fin de poder reducir las dosis de los herbicidas en postemergencia se pueden mezclar tres materias activas de espectro complementario, siguiendo el esquema siguiente:


Bibliografía

I.T.C.F. [1996]
Desherbage du Maïs.
Villarias, J.L. [1976]
Evolution de la Flore adventice soumise à la monoculture traites avec des herbicides. CO.LU.M.A. PARIS.
Villarías, J.L. [1981]
Guia de aplicación de herbicidas: Mundi-Prensa.
Zaragoza, C. [1997]
Herbicidas en maíz y sorgo. Boletín Fitosanitario de Avisos e Informaciones nº7. Gobierno de Aragón.

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