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jueves 09 de septiembre del 2010
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Cetrería (2)

Caza con halcones

Noviembre de 2000 | POR autores

"Se eleva con la suavidad de una plegaria y desciende con la rapidez de una maldición". Proverbio árabe Pocas frases pueden definir con mayor fidelidad, como la de este proverbio extraído de un tratado de cetrería de Pareja-Obregón, el vuelo y posterior picado del ave más rápida que existe sobre la faz de la tierra: el halcón peregrino

• El halcón peregrino (Falco peregrinus) en la naturaleza

El halcón peregrino es un ave de tamaño medio, puede llegar a alcanzar una longitud de 40-55 cm, una envergadura de 80-115 cm y un peso de 670-1.000 g. Como en todas las rapaces, los valores máximos, corresponden a las hembras.

La anatomía de esta falconiforme está perfectamente adaptada al vuelo en espacios abiertos y a los potentes picados que ejecuta para alcanzar a sus presas. Sus alas son estrechas, alargadas y puntiagudas. La cabeza es pequeña y redondeada, con un corto cuello que se une a un cuerpo en forma de huso, dando en general un aspecto compacto, fuerte, veloz y totalmente aerodinámico.

Los ojos son grandes, con el iris y la pupila prácticamente del mismo color, lo que contribuye a aumentar la sensación de tamaño. Su sentido de la vista es agudísimo. En la cara presenta unas largas y anchas bigoteras que se prolongan hasta la altura del buche.

El plumaje varía entre jóvenes y adultos. Este cambio se produce tras la primera muda, que suele ocurrir en la primavera-verano posterior al nacimiento del ave. Los ejemplares inmaduros (llamados pollos) presentan manchas de color pardo, repartidas irregularmente por todo el cuerpo, sobre un fondo rojizo. La cera del pico y los párpados son de un tono gris azulado y las manos y tarsos presentan coloración verde azulada.

Tras su primera muda, adquiere la coloración típica del adulto: pecho claro con manchas horizontales negro-azuladas. La zona dorsal adquiere tonalidades gris azuladas, muy similar al color de la cabeza. Los párpados, garras y la cera del pico, se tornan de color amarillento. Muchos ejemplares, tras la primera muda, continúan manteniendo plumas de pollo, son los denominados ejemplares entremudados.

Las principales armas del halcón son sus grandes y poderosas garras, situadas al final de unos largos, potentes y musculosos dedos.

La alimentación del halcón es ornitófaga (se nutre casi exclusivamente de aves). En estado salvaje, da caza a una gran variedad de especies palomas zuritas, torcaces, codornices, perdices, alondras, diferentes acuáticas, córvidos, etc. Ocasionalmente puede capturar algún pequeño mamífero.

La técnica de caza del halcón está basada en su rapidez, agilidad, fuerza y sobre todo, la sorpresa de su víctima. Para llevar a cabo su cometido, el halcón, bien sea aprovechando corrientes de aire ascendentes, o gracias a su potente vuelo batido, toma altura y, describiendo grandes círculos, otea con minuciosidad todo su territorio de caza hasta que se produzca la aparición de su presa. Una vez localizada ésta, la rapaz se lanzará en un vertiginoso picado, alcanzando velocidades que sobrepasan los 300 kilómetros por hora, para atrapar a su víctima, a la que abatirá "acuchillando" con sus potentes garras. Tras el fuerte choque, la rapaz vuelve hacia su presa y ya en el suelo, sujetándola fuertemente, le dará muerte partiéndole la espina dorsal mediante un rápido movimiento de fractura llevado a cabo con el pico, a la altura de la región cervical.


• Variedades de halcones

Existen varias especies y subespecies de halcones. Aunque algunas de ellas están totalmente definidas y diferenciadas, al consultar diferentes fuentes bibliográficas, existe cierta confusión en cuanto a su sistemática. Puesto que este es un tema que escapa del contenido del presente artículo, tan sólo me ceñiré a exponer de una forma somera, los diferentes tipos de halcones utilizados en cetrería.

En la península ibérica es factible llegar a encontrar hasta tres subespecies de halcón peregrino (Falco peregrinus), Su denominación viene dada por su carácter migratorio, tal como comentaba el Canciller Pero López de Ayala: "¼llamánlos peregrinos, por comparación de los peregrinos y romeros que andan por todas las tierras y por todo el mundo¼". La subespecie que habita y anida entre nosotros es el halcón baharí (F. p. brookei). Procedentes de países del centro y nordeste de Europa, huyendo de los rigores climáticos invernales de esas latitudes, nos visita el neblí (F.p. calidus) y por último, habitando las regiones del norte de Africa, tiene su distribución el tagarote (F.p.pelegrinoides), considerado por este autor como un baharí. Su morfología correspondería a la efectuada en la descripción anterior.

Los halcones pertenecientes a la especie Falco biarmicus, denominados lanarios entre los cetreros, se encuentran representados por dos variedades, el alfaneque, proveniente de África y el borní, habitante del continente europeo. Comparados con el peregrino, tienen las alas, el cuerpo y la cabeza más grandes y los dedos más cortos y gruesos.

El halcón sacre (Falco cherrug) es el único que no cambia la coloración de sus plumas tras la muda. Su plumaje, en general, es de una tonalidad pardo-rojiza, algo más claro en la cabeza y pecho, además presentan una gran diversidad cromática entre cada individuo. Las típicas bigoteras de los peregrinos son poco aparentes en esta especie. Su tamaño es intermedio entre un peregrino y un gerifalte. Las alas y la cola son muy largas y anchas, permitiéndole una gran capacidad para planear oteando extensas superficies. Su cabeza es grande, en comparación con otras especies. Las manos poseen unos dedos cortos y gruesos, terminados en unas potentes garras. Es un ave que posee una gran resistencias a condiciones tróficas desfavorables. Su distribución es asiática, pudiéndose encontrar de paso en algunas regiones de la cuenca mediterránea oriental. Además de su carácter ornitófago, acostumbra a cazar mamíferos de pequeño o mediano tamaño.

Finalmente, el halcón gerifalte (Falco rusticolus), es el de mayor tamaño de todos. Proviene de las regiones árticas de Europa y Norteamérica. Su coloración varía del pardo oscuro al blanco, haciéndose cada vez más claro tras sucesivas mudas. Los torzuelos pueden llegar a alcanzar los 960 gramos de peso y las primas los 2 kilos. La longitud máxima y la envergadura rondan, respectivamente, los 60 y 135 centímetros. Es una ave de gran fuerza y resistencia, perfectamente adaptada a la vida en zonas árticas.

Resulta bastante difícil decidir cual de todos ellos es el idóneo para la práctica de la cetrería. Además de las características específicas de cada variedad, hay que tener en cuenta otros factores como diferencias entre individuos de la misma especie, adiestramiento, el tipo de caza al que se quiere destinar, gusto personal del halconero, etc. Las cualidades de cada uno de ellos, las plasma Newcomber en el este singular refrán: "Alas de neblí, corazón de baharí, cuerpo y cola de gerifalte, ojos y vista de borní, presa y garra de sacre, seguridad de alfaneque, riza de tagarote".

En la actualidad, el halcón es un ave protegida por la ley, por lo que la captura de individuos salvajes está totalmente prohibida. Únicamente se pueden utilizar aves nacidas en criaderos específicos. La moderna tecnología permite la obtención de híbridos entre diferentes especies o subespecies. Estos ejemplares adquieren las mejores características y cualidades de sus progenitores, pero presentan el inconveniente de su incapacidad para obtener nueva descendencia.

Hasta la llegada de la prohibición de su captura en estado libre, los individuos utilizados eran aves salvajes capturadas directamente del nido o mediante la utilización de diferentes tipos de trampas. Dependiendo de la edad y el lugar de donde se hubiese obtenido la rapaz, existía una determinada denominación para cada tipo de ejemplar. Así, si el halcón había sido cogido en el nido, a los pocos días de su eclosión, se le denominaba niego. Si éste ya salía del nido, pero sin alejarse del mismo, era llamado gentil. Roqueros son aquellos que habiendo abandonado el nido, todavía no cazan por sí mismos. Cuando el pollo ha abandonado el nido, ya caza por sí solo, pero todavía no ha sufrido la primera muda, se trata de un pasajero y finalmente, el halcón adulto, capturado después de su primara muda, se denominaba zahareño.


• La caza con halcones

"De cada día vieron los hombres cómo, naturalmente, unas aves toman a otras y se ceban y alimentan de ellas, y las tales aves son llamadas de rapiña: así como son águilas, azores, halcones,¼". Pero López de Ayala. Libro de la caza de las aves 1.386.

Como ya se comentó en el anterior artículo sobre cetrería, la utilización de rapaces con fines cinegéticos, es una práctica que cuenta con más de cinco mil años de antigüedad. Tras un laborioso y costoso sistema de adiestramiento, se consigue aliarse con estas hermosas aves y usarlas para disfrute del cetrero.

Aunque inicialmente la utilización de aves rapaces era para conseguir diferentes presas con fines alimenticios, la moderna cetrería ha pasado a convertirse en una práctica meramente recreativa. Tan sólo en ciertos lugares con escasos recursos para sus habitantes, continúa siendo una práctica con finalidad de obtención de alimentos.

Si el ave elegida para esta práctica es el halcón, existen principalmente dos modalidades de caza que podemos llevar a cabo con ellos: la caza en mano por mano y la altanería.

En la primera de ellas, el halcón es llevado en el puño por el halconero, normalmente con la caperuza puesta (de esta manera se evita que se distraiga o inquiete). Cuando sale la presa que se pretende cazar, se le quita rápidamente la caperuza y la rapaz sale tras ella. Este tipo de caza no es muy frecuente y suele hacerse en terrenos en los que hay mayor o menor cantidad de matorrales o lugares donde la presa tiene tendencia a esconderse rápidamente y, de esta manera, el vuelo en picado, no tendría éxito. La ayuda de un buen perro de muestra es idónea para esta modalidad, ya que conseguirá sacar la presa de su refugio, cosa que nunca haría por si sola notando la presencia del halcón. Si se vuelve a echar en un escondrijo, se puede repetir la operación. Este tipo de caza resulta atractivo para la captura de aves que normalmente para huir, efectúan un vuelo ascendente y batido, con lo que la rapaz la persigue hasta dar con ella, pudiéndose prolongar durante bastante tiempo, dependiendo de la fortaleza del cazador y la presa.

En la altanería, a mi modo de ver, la más bonita y espectacular de las modalidades de caza con rapaces, se aprovecha la capacidad que tienen los halcones para ascender a alturas considerables y su prodigioso picado que ejecutan en el descenso. Este tipo de lances se realiza en cazaderos con grandes extensiones despejadas. En ella, se suelta la rapaz para que ascienda, describiendo círculos, hasta alcanzar una altura aproximada de 125-150 metros. Al igual que en el caso anterior, la ayuda de unos buenos perros, es imprescindible para detectar y mostrar la presa, ya que ésta última, evitará salir de su escondite, pues conoce perfectamente la amenaza que se cierne sobre ella. Una vez ha sido sacada de su escondrijo, el halcón, que está esperando este momento, se lanza en un vertiginoso picado y bajará "como una maldición" para acuchillar a su presa.

Para cazar aves de considerable tamaño, como pueden ser las garzas, grullas, gansos, avutardas, etc., se suelen utilizar parejas de halcones (coplas), normalmente de sacres o de gerifaltes. El ataque combinado de las dos rapaces facilita la captura de estas aves que, debido a su tamaño y fortaleza, resultan más difíciles de capturar.

En cuanto a la caza de mamíferos, éstas dos especies son útiles para la captura de la liebre, normalmente en compañía de perros. Una vez descubierta y después de una carrera más o menos larga, el halcón la ataca acuchillándola tras sucesivas pasadas. Aunque la rapaz no tiene la suficiente fuerza para matarla, logra dejarla bastante mermada e inmovilizada, para de esta manera, ser presa fácil de los perros.

Según narra el malogrado Félix Rodríguez de la Fuente (quien hizo resurgir la cetrería en nuestro país), antes de la aparición de las armas de fuego, en los desiertos de Persia y Arabia, se utilizaban sacres para cazar gacelas. Si bien, la falcónida no podía dar muerte al animal, los halconeros enseñaban a la rapaz a aferrarse a la cabeza del herbívoro, para de esta manera aturdirlo, fatigarlo y así la gacela era capturada por lebreles, que por si solos no hubiesen podido alcanzarla.

Además de la práctica meramente deportiva, la cetrería tiene ciertas utilidades con claros beneficios sociales: en determinados aeropuertos, existen diferentes aves que pueden causar daño en los aviones al ser absorbidos por las turbinas de sus motores, pudiendo llegar a producir peligrosos accidentes. Gracias a la ayuda de halcones, se logra dar caza, asustar y expulsar a estas aves de las inmediaciones de las pistas de aterrizaje y despegue. Bajo el nombre de Operación Baharí, se designó una de las misiones que a finales de la década de los años 60 realizó el Dr. Rodríguez de la Fuente y que fue el pionero en nuestro país de este tipo de experiencias. En la actualidad se continúa realizando estas útiles y efectivas operaciones en diversos aeropuertos de nuestro territorio.


• Agradecimientos

Quiero dedicar, con especial cariño, todos los artículos de esta serie a Miguel Cuesta Pons, quien ha sido y continua siendo mi maestro en la práctica de éste noble arte. Desde la infancia, despertó en mí una gran pasión y cariño, que todavía perduran, tanto hacia el apasionante mundo de la cetrería, como hacia todo aquello relacionado directa o indirectamente con la naturaleza. Gracias Miguel.

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