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jueves 09 de septiembre del 2010
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Rafael de Julia

En la otra guerra

Abril de 2002 | POR autores

Rafael de Julia se reveló como una de las esperanzas más firmes del escalafón menor en tan sólo dos años, un tiempo record que transcurre entre el debut con caballos y la alternativa. Sin más horizonte tras el doctorado que la búsqueda de contratos, de Julia se ganó adjunta a la Puerta Grande de Las Ventas el resto de la temporada. Este año su lucha continúa. Ahora le toca demostrar que su triunfo no fue pura coincidencia. Quizá haya ganado la primera batalla, la que infunde ánimos y otorga notoriedad, pero no toda la guerra. Ésta sigue en el ruedo... y en los despachos

Tomas la alternativa en Madrid el 15 de abril del año pasado, y lo haces sin haber participado en ningún festejo. ¿Estabas preparado física y mentalmente como para tirarte a la piscina en la primera plaza del mundo?
Físicamente sí, estaba al cien por cien, pero sé que fui carente de preparación técnica y sin rodar ante la cara del toro. La seguridad total sólo te la da el torear y yo, aunque no quise verlo en su momento, soy consciente de ello. Lo que pasa es que esa carencia la suplí con ilusión y con la mentalidad de que no se me ponía nada por delante. Esa fue mi fuerza para venirme arriba ante tanta adversidad.

¿Por qué no toreaste antes alguna novillada?
Se tocaron varias plazas, pero los empresarios no respetaban las condiciones mínimas que pedía.

¿Quieres decir que te exigían ir al 33%?
Sí. Eso o que me pagara los gastos. Ni mi apoderado ni yo hemos consentido nunca torear en esas condiciones. Podíamos haber hecho un esfuerzo económico pero optamos por invertir ese dinero en comprar toros para matarlos a puerta cerrada. Por lo menos así nadie se beneficiaba económicamente a mi costa.

O sea, que si no tienes dinero no toreas...
Te tiene que mover la vocación. Antes muchos toreros podían sacar más o menos toreando, pero todos se metían en esto para ganar dinero. Ahora tienes que ser un superdotado para que te cueste lo mínimo.

El hecho de que estuvieras representado por un apoderado independiente como es Enrique Carmona ¿pudo influir en que fueras a Madrid sin torear antes?
Puede, pero no le achaco toda la culpa a eso. Ahora estamos unidos con una casa importante, la de Sevilla, y por una cosa u otra tampoco es tan fácil. Cada torero es una circunstancia diferente. Conmigo se justificaban diciendo que mi nombre no encajaba en algunos carteles, que ya no tenía expectación y que había que dar cabida a toreros nuevos.

Al final de la temporada pasada llegaste a un acuerdo con Manolo Canorea para coapoderarte. ¿Quién llamó a quién?
Él a nosotros. Tuvimos contacto con otras casas importantes pero sólo Manolo ofreció lo que buscábamos.

Enrique ha sido la persona que ha estado a tu lado desde el principio aunque no sería el primer caso de torero que deja a su hombre de confianza cuando le tocan otros apoderados-empresarios.
Eso les ocurre a los toreros que no se ven en figura con sus apoderados de toda la vida pero en mi caso nos unimos a Canorea de mutuo acuerdo. Pensamos que era un buen momento para aceptar la ayuda de la empresa de Sevilla, pero nunca he pensado en dejar a Enrique. Creo firmemente que Carmona es capaz de conducir mi carrera mucho mejor que otros. Hoy estoy también con Canorea, mañana no sé, pero siempre estaré con Enrique.

En una trayectoria tan corta como la tuya, abrir la puerta grande de Las Ventas de novillero y de matador tiene que inferir mucha responsabilidad.
Siempre he ido muy responsabilizado a Madrid pero este año voy con un compromiso mayor. No necesito tanto el triunfo pero todavía dependo de él. Me está costando mucho subir escalones y mantenerse es más difícil aún ya que el nivel de los toreros que están arriba es muy fuerte. Hay que triunfar casi a diario. La tarde que vaya a Sevilla y las dos que me pongan en San Isidro serán la clave de mi temporada. La gente espera ver si de verdad soy capaz de competir con los de arriba. Eso es lo que yo pretendo que el aficionado piense de mí, que si no he podido cortar orejas que sepan que como torero puedo funcionar.

En ese sentido creo que la afición siempre reconocerá como un detalle que te anunciaras en la primera plaza del mundo con los victorinos, en la corrida más importante del año y habiéndola rechazado antes medio escalafón.
Sí, esos detalles se tienen en cuenta. Acepté ese reto porque moralmente me sentía apoyado y porque tenía una deuda con Madrid. Al final las cosas no salieron como esperaba pero es un día que guardaré en mi interior siempre.

Realmente fue un reto, por el hierro, por tu escasa experiencia como matador y, por tanto, por las lagunas técnicas…¿cuáles son más evidentes?
Depende del momento pero mi punto flaco es la mano izquierda. Es en lo que más machaco cuando entreno: en la mano izquierda y en el capote.

Y ¿reconoces las condiciones de cada toro con rapidez?
Eso sí. Ya con el capote suelo darme cuenta de las condiciones que el animal va a desarrollar en la muleta. Eso es muy importante porque te ayuda a estar prevenido. Aunque, según el encaste, los toros cambian más o menos.

¿Con qué encaste te sientes más cómodo?
El de Núñez se adapta mucho a mi toreo. Son toros que se mueven bastante aunque a veces pueden resultar asfixiantes. Sólo la experiencia te ayuda a acoplarte a todos los toros.

A parte de victorinos también te has anunciado con toros de Cuadri y Guardiola.
Sí, pero básicamente ésas son todas las ganaderías duras que he matado.

Con la de Cuadri triunfaste en la feria de julio de Valencia. ¿Qué se siente cuando luego no te ves anunciado en la de Fallas?
Rabia. A muchos el sacrificio que hacemos los toreros les da igual. Actúan incluso de una forma destructiva y no sé por qué. Hay chavales que queremos plantarle cara a las figuras y nos lo cobran dejándonos fuera de los carteles en los que nos hemos ganado torear. Sus intereses tendrán.

Cuantas corridas tienes previstas para esta temporada?
Después de San Isidro te lo digo...

A toro pasado, ser el triunfador de Madrid ¿ha tenido la repercusión que esperabas en los despachos?
No. Pensaba que iba a torear más pero he toreado un número de corridas no muy elevado pero aceptable. Te da coraje aunque a veces que es mejor decir que no.

¿Hasta dónde quieres llegar?
Aunque no lo parezca soy una persona bastante ambiciosa en mi profesión. Quiero estar arriba unos cuantos años, no demasiados, pero sí los suficientes como para conseguir el crédito de los aficionados. Que cuando me retire todos estén convencidos de que Rafael de Julia ha sido una de las máximas figuras del toreo.

Por último ¿es cierto que Montoliu salió de tu cuadrilla porque te robaba los aplausos?
No. Es normal que la gente piense esas cosas pero este año ha entrado Ángel Luis Prados porque no estaba de acuerdo con la actitud de Montoliu en la plaza. No le importaba hacerle las cosas mal a un toro o darle más capotazos y dilatar la lidia innecesariamente. Ha habido un cúmulo de motivos más profesionales que personales. Considero que la cuadrilla es fundamental y si los subalternos que me acompañan son profesionales no tengo que estar diciéndoles a cada rato lo que deben de hacer. Deben saberlo por sí mismos. Por eso lo he cambiado.

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