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Los sistemas de Laboreo (2) Del tradicional al no Laboreo Julio de 2002 | POR autores En el pasado número de mayo se publicó un breve resumen histórico sobre la evolución de las técnicas de labranza del suelo. En este vamos a definir las diferentes variantes de manejo del suelo agrupadas por sistemas. Un sistema de labranza incluye un determinado número de operaciones que responden a una filosofía de trabajo. Esta se caracteriza por la forma de disgregar el suelo, la profundidad de trabajo y la manera de controlar las malas hierbas, entre los aspectos más destacables Las diferentes variantes de manejo del suelo, antes mencionadas, se concretan en los siguientes sistemas: Laboreo tradicional (Conventional tillage) (Fig.1) Laboreo mínimo (Minimum tillage/Reduced tillage) (Fig.2) Laboreo bajo cubierta (Mulch tillage) (Fig.3) Laboreo en franjas (Strip tillage/Zone tillage) (Fig. 4) Siembra en caballones (Ridges till) (Fig. 5) No laboreo/Siembra directa (No tillage/Direct drilling/Direct planting) (Fig. 6) Laboreo de Conservación (Conservation tillage)
En la actualidad, las técnicas de Laboreo de Conservación están muy desarrolladas en países de América del Norte (Canadá y Estados Unidos) y del Sur (Argentina y Brasil) y Australia, especialmente la siembra directa. Según un informe reciente publicado por CTIC ( Centro de Información Tecnológica sobre Laboreo de Conservación de EE.UU.) el porcentaje de tierras cultivadas en no laboreo es el 11% en Argentina, Canadá 16%, Estados Unidos 39%, Brasil 21%, Australia 4% y en resto del mundo el 9%. Según el mismo informe, en los últimos quince años se ha pasado de 6 a superar los 60 millones de hectáreas en los que no se realiza labor mecánica alguna. En Europa, sin embargo, aún se está bastante lejos de los porcentajes anteriormente citados y no por falta de trabajos de investigación. Entre las razones que se pueden esgrimir para justificar la falta de interés por parte de los agricultores caben citar las siguientes: - Dificultades con el manejo de los residuos. La abundante presencia de los mismos sobre el suelo dificulta el trabajo de las sembradoras de siembra directa reduciéndose la calidad de la nascencia . Las semillas pueden quedar aisladas del suelo en el surco de siembra y enraizar en falso lo que provoca su desecación. - Exceso de humedad del suelo en lugares de elevada pluviometría. La reducción de la porososidad puede plantear problemas de encharcamiento y asfixia radicular lo cual requiere de alguna intervención mecánica para mantener el equilibrio entre el contenido de agua y aire. Estos deben poseer un buen drenaje natural, de lo contrario cabe la posibilidad de que las raíces de las plantas presenten problemas de asfixia. - La compactación mecánica. Se produce principalmente en las tareas de recolección y transporte sobre el terreno, por el paso de la cosechadora y los remolques, en condiciones húmedas de suelo. - Compactación natural debida a las características texturales del suelo Se produce un endurecimiento conocido como hardsetting que limita el desarrollo radicular. - El recelo a lo desconocido. La labranza tradicional está fuertemente arraigada entre los agricultores quienes conocen bien su manejo. El paso de un sistema tradicional a otro de siembra directa requiere un periodo de aprendizaje, no menos de tres o cuatro años. - La falta de un asesoramiento puntual a aquellos agricultores que se deciden por el sistema de siembra directa, especialmente en el control de las malas hierbas y manejo de las sembradoras. - La inversión en la adquisición de una máquina sembradora cuyo coste puede ser cinco o seis veces superior a una sembradora convencional. - La respuesta no bien definida de la vegetación arvense a la reducción del laboreo. Se ha observado una tendencia al incremento de ciertas especies de gramíneas, tanto anuales: Alopecurus myosuroides huds., Poa spp. y Bromus spp., como perennes: Elymus repens (L.) (la grama del norte) especialmente citada en los cereales del norte de Europa . Si bien es cierto que para algunos autores los cambios en la flora están más influenciados por el año y la localidad que por el tipo de laboreo. - La necesidad de mantener una permanente observación sobre la proliferación de las especies de malas hierbas, especialmente en los periodos entre cultivos. - La invasión del terreno por especies de animales que se ocultan en los residuos y ejercen acciones de depredación sobre semillas y plantas. - La producción de fitotoxinas en la descomposición de los residuos del cultivo precedente. Estos compuestos tienden a inhibir la germinación de las semillas. Frente a los inconvenientes antes citados, cuando las circunstancias son favorables, los sistemas de Laboreo de Conservación y en especial la Siembra Directa presentan una serie de ventajas económicas y medioambientales que citamos a continuación: - Los costes de producción se reducen entre un 12-15%, comparativamente con los sistemas tradicionales. - El tiempo dedicado a la preparación del lecho de siembra disminuye en un 75%. Ello permite adelantar la fecha de siembra al aumentar el número de días disponibles para su realización. - La cobertura de residuos permite el control de la erosión, tanto hídrica como eólica. En el primer caso los agregados de la capa superficial del suelo no reciben el impacto directo de las gotas de lluvia, por que se reduce la desintegración de los mismos. En el segundo, las corrientes de aire, a ras de suelo, pierden velocidad, y por lo tanto energía, al entrar en contacto con los residuos. - Se produce un aumento del contenido de carbono orgánico, así como de los nutrientes asimilables (Nitrógeno, Fósforo y Potasio) en los primeros 10 cm del perfil del suelo. Ello permite mejorar la estabilidad estructural de los agregados así como la calidad del lecho de siembra. - Aumenta la actividad biológica del suelo. Se generan bioporos debido a la actividad itinerante de las lombrices. - La presencia de residuos reduce la evaporación del agua del suelo que se traduce en un aumento del agua disponible para las plantas. - Se reduce la lixiviación de nutrientes, especialmente los nitratos, al quedar el suelo más compactado con relación a los sistemas tradicionales. No existe un sistema de laboreo que pueda considerarse universal, cada suelo y área geográfica presentan características específicas. Todos los sistemas tienen ventajas e inconvenientes con respecto a los demás. Bien es cierto que el mejor de todos es aquel donde el suelo se labra lo indispensable, si es necesario, para conseguir el objetivo común a todos de facilitar la nascencia y desarrollo de las plantas de cultivo. Por ello tampoco es descabellado que el agricultor opte por varios de ellos, alternándolos un año y otro, en función de sus necesidades. El sistema de siembra directa es uno más, probablemente el que mayores diferencias presenta con respecto al resto, su práctica continua puede ser factible si las condiciones de suelo y clima lo permiten y quien lo practica tiene la firme voluntad de sobreponerse a los inconvenientes que se encuentre en los primeros años de su puesta en marcha. Es voluntad de TERRALIA, en próximos números, analizar más profundamente los efectos sobre el suelo y las consecuencias en los cultivos de los diferentes sistemas de labranza, así como de los aperos que intervienen en cada uno de ellos.
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