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Chenopodium album L.

Cenizo

Enero de 1999 | POR autores

Esta especie que tiene como nombre vernáculo más aceptado el de cenizo (si bien, en función de los diferentes idiomas existentes en España, puede llegar a tener hasta 26 nombres vernáculos) es una de las especies arvenses que se introducen en los cultivos y compiten eficazmente con ellos y en tal magnitud que se la considera como una de las principales malas hierbas a nivel mundial

El nombre génerico de Chenopodium alude a la similitud característica entre la forma de las hojas de las plantas de la mayoría de las especies que constituyen este género y la pata de las ánades ya que Chenopodium, en latín, significa "pie de ganso"; y por su parte el epíteto específico album alude al color blanquecino que presentan las hojas por el envés. Esta especie es originaria de Europa y en la actualidad está distribuida por todo el mundo. Pertenece a la misma familia (Chenopodiaceae) que la remolacha, la espinaca o la acelga.

El cenizo es una especie con una gran plasticidad morfológica, que hace que la misma especie pueda presentar una gran variabilidad en sus formas y aspecto y como consecuencia de ello algunos taxónomos han llegado a reconocer hasta 34 variaciones a las que se les han atribuido los taxones de subespecie, variedad y/o forma; si bien para otros taxónomos estas variaciones sólo se consideran de importancia menor. Esta especie es, por su incidencia en la agricultura y por su distribución, la principal del género en España, no obstante, en la flora española existen otras 17 especies.

Es una especie que requiere para un buen desarrollo de temperaturas templado-cálidas y un aporte hídrico adecuado, lo que hace que se la considere de fenología estival-otoñal y propia de cultivos de regadío, si bien esta fenología puede adelantarse a medida que nos dirijamos hacia el Sur. En general este género requiere de suelos alterados y/o eutrofizados con cierto contenido en nitratos y/o matéria orgánica así como próximos al habitat humano (suelos antrópicos).

La capacidad competidora del cenizo con relación a los cultivos por el agua, luz y nutrientes es grande por el gran desarrollo que pueden alcanzar las plantas. Desde el punto de vista objetivo se puede cifrar, a modo de ejemplos, con los siguientes parámetros:

Presenta una gran capacidad de infestación ya que una planta de tamaño medio puede producir al final del ciclo en otoño, según citas, hasta unas 72.000 semillas/planta, que si bien no presentan mecanismos especiales para favorecer su dispersión se distribuyen muy bien por medio del agua de riego y por medio de la maquinaria de recolección si no se limpia adecuadamente.

Una misma planta puede producir dos tipos de semillas que se diferenciarán tanto en su morfología como en su comportamiento:

1) la proporción mayoritaria de las semillas son pequeñas, y se producen durante el periodo de día largo dentro del ciclo de la planta; estas semillas tienen la cubierta (testa) de color negro, gruesa, y reticulada y son durmientes, es decir que no germinarán hasta que se den unas condiciones adecuadas (sobre todo en función de la longitud del día).

2) La fracción minoritaria es de color marrón, de tamaño más grande que las anteriores y son producidas en condiciones de día corto. Estas semillas no son durmientes sino que por el contrario tienen un comportamiento oportunista ya que en cuanto que las condiciones de humedad y temperatura sean compatibles con el desarrollo de la planta germinarán al margen de la duración del día.

Esto hace que el cenizo pueda estar presente en una gran amplitud de condiciones medio ambientales.

Las semillas tienen una gran persistencia en el suelo, ya que pueden permanecer enterradas y ser viables mucho tiempo después de haberse incorporado al suelo. La longevidad de las semillas en el suelo es variable en función de las condiciones medio ambientales pero se puede estimar de forma orientativa que como mínimo 20 años después de haber caído al suelo aún permanecen viables, si bien se han encontrado asociadas con asentamientos humanos semillas de cenizo que permanecian viables después de 1.700 años.

La intensidad de la competencia del cenizo frente a los cultivos va a depender de la población del cenizo, de la especie cultivada, y del desarrollo de ambas. Como ejemplos citaremos algunos resultados encontrados en la bibliografía, con la mención de que solo son válidos para las condiciones en las que se realizaron los ensayos: En remolacha de mesa se cita que 32, 75, o 151 plantas/m2 de cenizo pueden reducir los rendimientos en un 44%, 89%, o 97% respectivamente; o en remolacha azucarera una población incontrolada de cenizo pueden suponer una pérdida de cosecha del 94% ; y por otro lado un a población de cenizo compitiendo con el maíz entre las 3 y 5 semanas primeras del cultivo produjeron pérdidas en el cultivo entre el 15 y 22%.

Cifrando las posibles pérdidas en recursos valorados en cantidad de N,P, y K necesarios para la formación de 100 g de materia seca (según resultados medios obtenidos en ensayos realizado en la provincia de Toledo), el cenizo precisó de 1,87 g de nitrógeno; 0,34 de fósforo, y 4,1 de potasio; mientras que la cebada (si bien no es el mejor de los cultivos para la comparación) en cuyo cultivo se desarrolló el cenizo, precisó de 1,35 g de nitrógeno, 0,24 g de fósforo y 1,32 g de potásio, cifras todas ellas muy inferiores a las de la especie que comentamos.

Las necesidades hídricas del cenizo son ciertamente elevadas. Para dar una idea de la posible competencia por el agua presentamos los resultados obtenidos en unos ensayos en Estados Unidos según los cuales para la formación de 1 g de materia seca de cenizo se precisaban 658 g de agua mientras que para otros cultivos como por ejemplo en maíz son de 349 g; en remolacha son de 377 g; y en patata son de 575 g, entre otros cultivos.

Como consecuencia de que el cenizo es una mala hierba muy frecuente en el cultivo del maíz, y que éste durante mucho tiempo ha sido tratado para el control de las malas hierbas de forma sistemática y reiterada con atrazina como única materia herbicida, en 1987 se confirmó la presencia en España de alguna población de cenizo resistente a dicha materia herbicida.

Para el control de esta especie existen en el mercado una gran cantidad de formulaciones lo cual nos permite llevar a cabo una rotación,no solo de cultivo, lo cual es muy interesante y aconsejable, sino también de materias herbicidas y de modos de acción de los mismos incluso en el caso de que se siga algún tipo de monocultivo, lo cual también es muy recomendable para evitar en lo posible la aparición de resistencias. Esta rotación de materias activas propuesta es totalmente factible ya que para el control del cenizo existe en el mercado una gama tan amplia de familias químicas y materias herbicidas (con diferentes modos de acción) a las cuales es sensible en condiciones normales de cultivo y de uso de los productos, que su presentación aquí sería muy engorrosa, ya que la gran mayoría de las materias activas que se definen con actividad contra las malas hierbas de hoja ancha tiene actividad herbicida frente al cenizo (para información más precisa de elección de materia herbicida en función del cultivo, momento de aplicación y dosis a utilizar, consultar "Vademecum de productos fitosanitarios y nutricionales 1999" de C. De Liñan).

Esta especie no solo tiene "relación" con el hombre como mala hierba de los cultivos, sino que en tiempos pretéritos y en periodos de hambre ha sido utilizada para alimentación humana siendo utilizadas sus hojas de forma similar a las de las acelgas o espinacas, esto es cocidas, en potajes o salteadas e incluso las plátulas y los brotes tiernos en ensaladas y sopas. Las semillas también se han utilizado por un lado como pienso para aves, y por otro lado secas y molidas convertidas en harina se han utilizado para la elaboración de pan, pasteles y gachas (en la actualidad algunas tribus norteamericanas aún siguen utilizandolo de esta manera). La harina es de color oscuro debido al color de sus cubiertas pero da lugar a un producto que cuece bien y es sabroso y nutritivo; en este sentido una especie muy próxima, Chenopodium quinoa Willd., la quinoa, es un elemento de gran calidad nutritiva, básico en la alimentación humana y de gran consumo en la zona andina de América del Sur, y está empezando a ser introducido en los mercados internacionales para consumo similar al de su zona de origen.

Las raíces también se han citado como materia prima para la fabricación de pan una vez molidas.

Desde el punto de vista nutritivo se considera a esta planta como muy rica en vitaminas A, B2 y C.

La planta entera también se ha utilizado como tinte para la lana tiñéndola en la gama de los amarillos-ocres en función de cual fuera el mordiente.

Desde el punto de vista negativo hay que tener en cuenta que el polen de puede ser alergógeno y ser uno de los que producen la fiebre del heno; por otro lado el cenizo al igual que otras especies del mismo género acumulan frecuentemente concentraciones de nitratos potencialmente tóxicos así como también ácido oxálico y éste es tóxico para ovejas y cerdos si lo consumen en grandes cantidades y durante periodos prolongados; también puede teñir la leche del vacuno. No obstante manejado adecuadamente se le considera como un forraje util para vacuno no lactante y para ovejas.

Otras especies del género que son o que hayan sido utilizadas por el hombre son las siguientes:

Ch. quinoa Willd. (quinoa) y Ch. pallidicaule Aellen (cañihua, canagua)
Constituyen en la zona andina de América del Sur, de donde son originarias, cultivos de gran importancia. Se utiliza la semilla en la misma forma que pueden consumirse los cereales, también para la elaboración de bebidas mediante su fermentación; y las hojas como verdura.

Ch. ambrosioides L..- (pazote; té de España, té de Méjico, té de Europa; té español,; té borde; etc.)
Se cultiva por sus hojas que se consumen en infusión por sus propiedades estimulantes. Las sumidades floridas y las semillas se han usado con fines medicinales por sus propiedades vermífugas y la planta se usa también como condimento. Es de origen americano y ha sido introducida y naturalizada en España.

Ch. bonus-henricus L..- (anserina, armuelle silvestre, etc.)
Se utiliza por sus propiedades medicinales al igual que Ch. botrys L; ambas son de origen europeo. La primera también se ha cultivado par consumir las hojas como verdura.

Ch. murale L., y Ch. rubrum L.
Se han utilizado sus hojas como verdura en momentos de necesidad.

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