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en el tiempo, lo que asegurar la supervivencia de la especie, en el caso de que algunas semillas caigan en zonas donde la germinación pueda verse temporalmente comprometida por falta de las condiciones favorables anteriormente consideradas. Algo parecido ocurre con las semillas de la mostaza silvestre (Sinapis arvensis), una Crucífera que en menor medida que la avena loca, también suele estar presente en los cereales de invierno de algunas


Semillas de avena loca. La germinación de las semillas de avena loca, una especie arvense ("mala hierba") típica de los cereales de invierno, se produce de forma escalonada en el tiempo; de esta forma la especie asegura su supervivencia.

   La presencia de embriones rudimentarios en el momento en que la planta madre efectúa la dispersión de los frutos o de sus semillas (diáspora), es característica de muchas especies cuyas semillas son de pequeño tamaño, entre las que se encuentran las orquídeas.

regiones españolas.
   Tradicionalmente se han propuesto diversos mecanismos para explicar razonadamente la falta de germinación que presentan algunas semillas:


Semillas "sintéticas" de alfalfa. Los embriones somáticos de algunas especies, debidamente protegidos con un gel (agar) pueden ser utilizados como una semilla verdadera; las semillas así obtenidas reciben el nombre de semillas artificiales, clonales o sintéticas.

Presencia de embriones rudimentarios, como sucede con algunas orquídeas.
Presencia de embriones fisiológicamente inmaduros, como es el caso de las semillas que encontramos dentro de algunas variedades de manzana.
Cubiertas del fruto o tegumentos seminales mecánicamente resistentes, como ocurre en la mayor parte de los frutos secos que consumimos.
Cubiertas impermeables al agua, que es el caso típico de muchas leguminosas y que se conoce con el nombre de "semillas duras", por el aspecto que adoptan las semillas tras varios días de imbibición en agua y condiciones favorables para germinar.
Cubiertas impermeables al intercambio de gases, ya sea al oxígeno (O2) necesario para la respiración, o al anhídrido carbónico (CO2) producido como consecuencia de ella.
Presencia de inhibidores naturales de diferente naturaleza química: ácido abscísico y compuestos fenólicos, dentro de los más importantes.

A la vista de la rareza y exotismo que presentan algunas de estas plantas, no es de extrañar el considerable esfuerzo realizado por conseguir su propagación in vitro. Lo que hace tan sólo unos años fue un misterio para numerosos aficionados a las plantas, naturalistas y botánicos, hoy en día se ha convertido en una técnica convencional en la mayor parte de los centros comerciales que se dedican al cultivo de orquídeas. Las condiciones estériles y los medios nutritivos sintéticos, formados a partir de agua, sales minerales, compuestos orgánicos (azúcares, aminoácidos, vitaminas y fitohormonas, entre los más importantes) y agentes solidificantes (agar), han permitido desterrar una vieja creencia, según la cual algunos hongos simbióticos eran imprescindibles para lograr la germinación de las semillas de orquídeas.
   No menos interesantes son los ejemplos que nos proporcionan las semillas de algunas especies, extraordinariamente adaptadas a vivir en zonas subdesérticas, donde la falta de humedad es casi siempre el factor limitante del crecimiento vegetal. En estos casos, un ciclo vital relativamente corto, de uno a tres meses, suele ir acompañado de la producción de semillas que contienen un poderoso inhibidor de la germinación. La estrategia evolutiva seguida por estas especies resulta altamente aleccionadora: las semillas únicamente germinan si la precipitación que cae, durante un período de tiempo determinado, es superior al mínimo necesario para completar el ciclo vegetativo y reproductor de la planta. El mecanismo por el cual la semilla conoce exactamente la cantidad de agua que existe en su proximidad y, por tanto, el riesgo que corre al emerger, es relativamente fácil de comprender: la germinación únicamente se produce si un inhibidor hidrosoluble (soluble en el agua), previamente almacenado en la semilla, ha sido lavado completamente y se encuentra fuera del alcance de la misma. De este modo es como algunas semillas aseguran su dispersión en el tiempo y, en definitiva, la perpetuidad de la especie.

Comunicación química

   El inmovilismo que define a los vegetales ha hecho que, a lo largo de miles de generaciones, por medio de la portentosa herramienta que conocemos


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