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pastos próximos a las marismas del río Duero y sus afluentes en las zonas próximas a la corte, en Valladolid - que, como se sabe, antes de que Felipe II la trasladase a Madrid, era la capital del reino español, tras la unificación de Castilla y Aragón, por los Reyes Católicos - se fueron cruzando con toros navarros, que eran traídos periódicamente a estas tierras marismeñas castellanas para ser corridos por los caballeros en las fiestas de la realeza. De esta forma padrearon con las mencionadas vacas moruchas de la tierra y así, poco a poco, fue apareciendo un tipo de ejemplar híbrido que llegó a alcanzar, con el tiempo, los caracteres de autóctono y con unas singularidades que, al no tener ancestrales conocidas, hemos clasificado aquí como una raza fundacional o estirpe originaria, siguiendo las directrices de la mayoría de los tratadistas. Nosotros, sin embargo, tenemos serias dudas de los cruces con toros navarros, pues prácticamente no hemos encontrado pelos rojos puros en la mayoría de estas reses sino solo mezclados, como explicaremos más adelante, cuando tratemos de su fenotipo. Y sin embargo, otros cruces bien conocidos y documentados con toros y vacas navarras, siempre dieron algunos ejemplares coloraos encendidos, de acuerdo con las leyes de Mendel. De ahí nuestras dudas. Distribución geográfica Inicialmente, desde que se tienen noticias de ellas, estas reses pastaban en el predio de El Raso, en el término municipal de La Pedraja de Portillo, por lo que pasaron a la posteridad con las denominaciones de Raíz o Casta morucha, Estirpe castellana o de El Raso de Portillo. Lo cual no quiere decir que solo en este término estuviesen ubicadas. Las zonas pantanosas y salitrosas (como ya se explicó cuando se trató de los troncos navarros, en otro capítulo anterior de ) eran |
muy favorables para el
desarrollo del ganado bravo, pues le daba vigor y resistencia, facilitando la selección
natural de las reses. Por eso, en la zona de Valladolid, se extendieron por los términos
de Boecillo, Aldeamayor de San Martín, Montemayor de Pelilla, Arrabal del Portillo y
hasta Peñaranda de Bracamonte, como veremos. En todos estos términos se ubicaron los
toros de este peculiar encaste, lo que hizo que, poco a poco, fueran apareciendo distintos
propietarios que comenzaron a cuidarlos esmeradamente de forma individual, primero como
materia prima para los carniceros y posteriormente para la lidia en los juegos de los
caballeros. |
quedan
realmente genes de ganaderías de bravo de este origen. Aunque...¿quién sabe?. Características morfológicas: fenotipo En cuanto al tamaño, los distintos tratadistas nunca se
han puesto de acuerdo. Para unos eran grandes (hipermétricos) y para otros
terciados (elipométricos). Sin embargo, en el resto de caracteres físicos todos
están de acuerdo. Tenían el tercio anterior predominante, aleonado, eran cabezones,
dolicocéfalos, acarnerados y de proporciones no armónicas, feos y rústicos, denotando
su procedencia morucha. Eran de gran y muy desarrollada encornadura, predominando los
cornipasos y cornivueltos. En cuanto a sus pelaje, predominaban las capas oscuras,
castañas y negras principalmente, con los accidentes de listones y bragados. Durante la
lidia, salían inicialmente con muchos pies, eran duros de pezuña y de gran resistencia,
similares a los pequeños y rojos toros navarros, por lo que fueron muy apreciados
inicialmente por los nobles a caballo y también, posteriormente, por los aficionados al
toreo a pie. Tal vez por esto es por lo que Francisco Arjona (Curro Cúchares) los
definió como toros de buena sangre, pero la razón por la que el resto de los
toreros empezaron a no quererlos y una de las causas de su desaparición. |
... dolicocéfalos, acarnerados y de proporciones no
armónicas, feos y rústicos, denotando su procedencis morucha.