La UE publicó en el verano pasado un extenso documento titulado "Agenda 2000"
en el que expone sus planes de reformas de las instituciones y políticas para los
próximos años con el objeto de responder de una forma más eficaz a los desafíos
económicos y sociales que se van a presentar con la incorporación de los nuevos socios
de la Europa Central y Oriental. La política Agraria Común (PAC) ocupa, por su
importancia económica, un lugar destacado en esos planes por las repercusiones que va a
tener en los países de la Europa Occidental acostumbrados desde 1992 a una PAC en la que
las medidas sobre precios de referencia se fueron sustituyendo por ayudas y subvenciones
directas. En el futuro las cosas se van a poner un poco más crudas para los agricultores
occidentales.
En resumen, la UE se va a dedicar a promover una orientación comercial del
sector agrícola para crear un sector agroalimentario competitivo a nivel mundial al mismo
tiempo que a impulsar el desarrollo estructural, medioambiental y rural de los elementos
que conforman la PAC. Los estados miembros han acordado, por ejemplo, bajar en un 25% los
precios de la carne, en un 15% los de los cereales, equiparar las ayudas a las semillas
oleaginosas con las de los cereales e iniciar una reforma del sector lechero para el año
2005. También se va a mejorar la calidad de los productos forestales y agrícolas para
que los agricultores puedan obtener sus ganancias en un mercado real y no en uno virtual o
aparente. Por otra parte el abandono obligatorio de tierras (set-aside) se ha
frenado y fijado en un 10%. Naturalmente se van a desarrollar políticas tendentes a
cuidar el medio ambiente y a impulsar la agricultura orgánica o biológica. La UE
pretende bajar los precios de referencia para obtener menores precios en finca y conseguir
una utilización más racional de los medios de producción y mejor calidad de los
productos agrícolas.
La Asociación Europea de Fabricantes de Fertilizantes (EFMA) ha analizado el
documento y llega a conclusiones poco optimistas desde el punto de vista de los
agricultores y de esa industria de la UE de los 15. En primer lugar cree que la
producción ganadera va a basarse en la de pollos y cerdos, con abandono del ganado
bovino.
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Además,
según sus previsiones sobre producciones agroalimentarias, espera en los próximos 10
años un crecimiento en algunos países de las superficies de trigo, leguminosas y girasol
a costa del set-aside y de las de otros cultivos, y se reducirán bastante las de
los cultivos de centeno, avena, arroz, maíz grano, remolacha azucarera y colza. Por otra
parte, los rendimientos crecerán sensiblemente, en particular los de trigo, cebada,
patata, colza y leguminosas, y disminuirán los de avena y arroz, y de forma especial los
de remolacha azucarera. Todo esto y otras medidas traerán como consecuencia una
reducción drástica del consumo de fertilizantes en cultivos como el maíz forrajero y
las praderas de gramíneas. En la mayoría de los otros cultivos los agricultores se
esforzarán en la práctica meticulosa de la fertilización, abonando lo más preciso
posible según necesidades de los cultivos y de los suelos. En conjunto, se calcula que en
10 años sólo crecerá un 2% el consumo de nitrógeno y puede que disminuyan los de
fósforo y potasio en la UE de los 15. Y esto sin contar las limitaciones que algunos
países como Dinamarca y Holanda impondrán en el uso de fertilizantes que pueden reducir
en casi el 30% los consumos de N, P y K (de cada uno).
Pero hay más ya que la "Agenda 2000" subraya la importancia de las
medidas medioambientales que en muchos países supondrán Apagos adicionales@, impuestos
para decirlo más claro, por el empleo de algunos fertilizantes, en especial los
nitrogenados, con el objeto de estimular a los agricultores a ser más cuidadosos con su
uso.
EFMA subraya un hecho indiscutible: si se tiende a conseguir mayores
rendimientos y mejor calidad por unidad de superficie, las matemáticas nos enseñan que
las cantidades de elementos nutritivos que se extraen del suelo con las cosechas hay por
lo menos que reponerlas en igual medida, si se quiere conservar su fertilidad para la
siguiente campaña. Ergo hay que utilizar fertilizantes orgánicos o químicos,
según circunstancias, pues no se conocen otros medios de aportar alimentos para las
plantas. Como no se cumpla este imperativo tan elemental, mal se presenta a medio plazo el
panorama de los suelos europeos occidentales.
Zaporito
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