Al igual que los demás seres vivos, los vegetales también compiten entre ellos por los
recursos (agua, alimentos, luz). Pero a diferencia de los animales, las plantas están
fijas en una parcela de suelo, por lo que no pueden desplazar a la planta vecina o moverse
ellas mismas. Por ello sus estrategias de competencia deben o dirigirse a favorecer la
próxima generación, o tratar de minimizar la presencia de vegetales competidores, y
pueden hacerlo mediante estrategias biológicas (dispersión de semillas, época de
floración, etc.), acciones físicas (sombreamiento) o acciones químicas (emisión de
alelosubstancias).
Muchas plantas, o posiblemente en mayor o menor medida, todas,
sintetizan y liberan productos químicos que modifican el crecimiento (generalmente
perjudican) de los vegetales vecinos y por ello permiten al productor disponer de más
recursos. Se puede observar como una inversión por parte de la planta la síntesis de
substancias no estrictamente relacionadas con el crecimiento y la reproducción,
inversión que debe dar un rendimiento adecuado al consumo de energía y alimento
efectuados. En este sentido puede comentarse que muchas de las plantas consideradas malas
hierbas han sido investigadas para conocer su capacidad de emitir alelosubstancias, con
resultados positivos. Esta capacidad les facilita la colonización rápida de terrenos
donde no hay comunidades vegetales estables, como son los cultivos.
Las alelosubstancias o substancias alelopáticas son productos
sintetizados por las plantas y también por microorganismos del suelo (un ejemplo de
alelosubstancia sintetizada por un microorganismo es la penicilina), con función de
competencia y relación entre ellos. Teniendo la capacidad de, a muy bajas
concentraciones, modificar el desarrollo de los vegetales, pueden calificarse como
fitoreguladores.
El estudio de estos productos es complejo, puesto que sus efectos se
solapan e interfieren con otros efectos sobre las plantas debidos al clima, plagas,
enfermedades, competencia física entre vegetales, interacción con animales, etc. Los
investigadores deben verificar que las substancias de estudio tienen un verdadero efecto,
y que las plantas las utilizan en sus relaciones químicas (las substancias con efecto
alelopático investigadas pueden no ser liberadas al medio por los vegetales, sino que ser
productos biosintéticos de uso propio de la planta). Por otra parte, se debe indicar que
las plantas suelen producir mezclas de productos con acción alelopática, que liberan al
medio de las más diversas maneras, desde a partir de la descomposición de los restos
vegetales, a la secreción al suelo desde las raíces, pasando por la volatilización, o
incluso la biosíntesis de polen alelopático.
Las alelosubstancias no siempre afectan a las plantas directamente,
sino que con mucha frecuencia la acción es más sutil, afectando a las micorrizas u otros
organismos de la rizosfera de la planta competidora. Debe recordarse que los vegetales
dependen más de lo que suele pensarse del equilibrio en su rizosfera, así como de la
micorrización.
| La alteración de estos supone un claro
perjuicio para las mismas, puesto que los microorganismos del suelo son mucho más
importantes de lo que puede suponerse. En un suelo ecológicamente equilibrado, aquellos
permiten que los ciclos de nutrientes se efectúen adecuadamente, y la incidencia de
enfermedades es menor que en un suelo empobrecido de vida. Especialmente la zona de la
rizosfera (zona del suelo inmediata a las raíces) es muy rica en microorganismos, los
cuales almacenan nutrientes en sus tejidos, y con frecuencia son capaces de aprovechar
mejor que las plantas algunos recursos. |

Maíz. Cultivo que compite de forma natural contra las malas hierbas.
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