y de investigación.
Estos elementos radiactivos y parte de los materiales y equipos que
intervienen en los procesos en los que son utilizados, dejaran de tener aplicación cuando
alcancen el final de su utilización en una actividad determinada. Llegado ese punto,
estos materiales pasan a considerarse como residuos radiactivos.
Esto conllevará como explicaremos más adelante una serie de actuaciones
para conseguir el almacenamiento seguro de este tipo de residuos.
Aplicaciones de
los isótopos radiactivos
La primera utilización de los isótopos radiactivos con
fines experimentales se realizó en Austria en 1913, justamente diez años despues de la
concesión del Premio Nobel a Henry Becquerel y Marie Curie por el descubrimiento de la
Radiactividad. Fue concretamente el físico George Charles de Hevery quien utilizó un
isótopo de plomo (Pb-210) para estudiar la solubilidad del sulfato y cromato de plomo.
Con el invento del ciclotrón a principios de la década de
los treinta y el posterior desarrollo de los reactores
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nucleares en la década de los cincuenta comienza la fabricación
industrial de isótopos radiactivos.
Las aplicaciones de los isótopos radiactivos son múltiples y abarcan
distintos campos como la industria, medicina e investigación.
En cualquiera de estos campos se utilizan los isótopos para múltiples
funciones tales como: Medida de caudales, prospecciones mineras, control de contaminación
de aguas, elaboración de radiofármacos, estudios y análisis citológicos,
investigación bioquímica, radiodiagnosis, tratamiento del cáncer, y otros muchos usos.
Todas estas aplicaciones son muy beneficiosas para la humanidad, pero como
cualquier otra actividad genera residuos que es necesario tratar y gestionar para
preservar al hombre y al medio ambiente de las acciones perniciosas de las radiaciones.
Los residuos
radiactivos
Uno de los mayores problemas con que se enfrenta el uso de la energía
nuclear es el planteado por la gestión de los residuos radiactivos que se producen en el
desarrollo del ciclo de com-
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bustible, principalmente en las centrales nucleares, debido a que por las
características de este tipo de residuos es necesario proteger al hombre y al medio
ambiente de las radiaciones emitidas por estos y por un periodo superior al de la
duración de su actividad que en algunos casos puede llegar a miles de años.
La gestión de los residuos radiactivos no había recibido hasta la década
de los 70 la misma atención que se había dado a la generación de energía, desde la
prospección de minerales de uranio hasta la fabricación de los elementos combustibles.
Sin embargo desde principios de los años 70 el problema de la gestión de
los residuos ha sido planteado muy seriamente y la ciencia y tecnología han tenido que
actuar con urgencia para encontrar soluciones.
Es importante tener en cuenta que hemos de enfrentarnos al problema al margen
de cual sea el futuro de la energía nuclear, porque el problema de la evacuación o
almacenamiento de los residuos no desaparecería si se clausurasen todas las centrales
nucleares puesto que ya existen miles de toneladas almacenadas en las propias centrales.
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