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Miguel del Campo Serrano
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| Vivir de la agricultura no resulta sencillo; las leyes de la oferta y la
demanda que regulan los precios agrarios a escala mundial, con un exceso de oferta frente
a la demanda de la sociedad con capacidad de compra, que hace que los precios tiendan a
bajar, salvo cuando se producen periodos de escasez. Los gobiernos de los países con mayor capacidad económica, bonifican las actividades agrícolas, de manera que se asegure la calidad de vida de las zonas rurales, pero no hay que olvidar que esto se financia vía los impuestos que paga toda la sociedad. Por otra parte, el consumo de energía en las actividades agrícolas se encuentra penalizado como consecuencia de las continuas subidas de los precios de los productos derivados del petróleo, lo que significa un encarecimiento de los costes de producción, que, tarde o temprano, afectaran al mercado mundial de alimentos. Los agricultores, que desean que se mantengan sus beneficios a pesar de los costes crecientes de las materias primas que necesitan, presionan a los gobiernos, para que se incrementen las ayudas, y organizan "bloqueos" que afectan a los ciudadanos de todos los sectores económicos, los mismos que tendrán que pagar, con sus impuestos, cualquier bonificación que reciban los agricultores. Lógicamente el conjunto de la Sociedad se beneficia de la actividad agraria, ya que el agricultor es el guardián del medio ambiente, pero también hay que pensar que el agricultor puede hacer algo para ahorrar combustible. |
Un caso práctico Para adaptarse a las necesidades del usuario, el tractor agrícola, se concibe como unidad polivalente, es decir, capaz de realizar diferentes labores en condiciones muy variadas, adaptando el tractor a cada situación, de manera que se minimice su consumo de gasóleo.Hace ya mas de 15 años, en 1983, coincidiendo con la FIMA, se estableció una comparación interesante. Doce agricultores representando a provincias próximas a Zaragoza fueron convocados por el MAPA para que trabajaran, labrando con arado de vertedera, unas parcelas de 50 x 200 m (1 ha) a 26 - 28 cm de profundidad, utilizando su propio equipo, de manera que consumieran la menor cantidad posible de combustible. Se marcaron unas parcelas llanas y con el suelo muy uniforme y se pudo comprobar que el tiempo empleado por los diferentes participantes osciló entre 1 h 12 min y 2 h 20 min, con una media de 2 h y el combustible consumido para ello varió entre 16 y 28 L/ha. Puede parecer que estas diferencias eran solamente una consecuencia del tiempo empleado por los participantes para acabar su parcela. Sin embargo, tres tractores de la misma marca y modelo, utilizados en las pruebas, que precisaron 2 h para acabar su trabajo, consumieron respectivamente 17,5, 20,5 y 22,5 L/ha. Las diferencias de regulación y adaptación en el conjunto tractor-apero, así como la «manera» de conducir llevan a diferencias apreciables. En labores que requieren gran esfuerzo de tracción es necesario el aumento de peso para reducir el patinamiento El tractor ahorrativo Si el consumo de un tractor se expresa en litros por hora, es difícil comparar entre sí dos tractores de potencia diferente. Además, para el mismo tractor, el |
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