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Hola amigos. Aquí estamos de nuevo en nuestra
cita periódica. Esta vez os queremos presentar una raíz que fue famosísima en tiempos
pasados, una de las fundamentales, pero que hoy día, debido a la evolución de las modas,
tanto de aficionados como de los propios toreros, está en minoría frente a los encastes
predominantes. No obstante, debido a la gran cantidad de ramificaciones que tiene,
necesitaremos varios artículos de ASOCIACION EL TORO DE MADRID |
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Orígenes. Ganaderías de Utrera. Durante el siglo XVIII, en el término sevillano de Utrera pastaban posiblemente los toros de lidia más importantes de aquella época, puesto que eran los preferidos por los públicos que asistían al espectáculo y por los protagonistas. ¿Y esto por qué?, se preguntarán nuestros queridos y fieles lectores. Pues muy sencillo. En Utrera coincidían, entre otras, una serie de ganaderías de bravo, de las que hablaremos a continuación.En primer lugar estaba la de don José Rafael Cabrera, cuyas reses se caracterizaban por ser hipermétricas, de mucho esqueleto y consiguiente peso (romana, como se dice en términos taurinos), variadas de pelo, abundando los toros sardos, berrendos en colorao y jaboneros, debido principalmente a su origen frailero, ya que a través de los diezmos el clero se hacía con variadísimos productos de muy distintas procedencias, tal como hemos venido explicando en anteriores entregas. Por su importancia le dedicaremos más adelante a ésta un artículo especial en También residía en Utrera la ganadería de Juan José Bécquer, formada mediante un cruce de vacas de Cabrera con sementales castellanos de El Raso de Portillo, que ya tratamos anteriormente, en otro número de |
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intenciones,
desarrollando sentido si la lidia no se ejecutaba correctamente, con predominio de los
pelajes castaños. Otra ganadería muy conocida, que pastaba en los predios utreranos era la de don Benito Ulloa y Ledesma, quien recibió más tarde el título de marqués de casa Ulloa y cuyas reses, también de origen cabrereño, eran muy fieras y pegajosas, predominando en ellas los pelos berrendos, especialmente en negro. Además de éstas también estaba la vacada del conde de Vistahermosa, con el que nos extenderemos más adelante. |
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Estos antecedentes fueron el caldo de cultivo necesario para que se formase y desarrollase en la zona una gran afición a la cría del toro de lidia. Y así, hacia 1755, un aficionado y terrateniente de Utrera, don Gregorio Vázquez, se decidió a formar una ganadería de bravo propia, mediante reses de distintas procedencias de origen desconocido. Sin embargo, según otros tratadistas, fue en 1760 mediante las aportaciones de sus paisanos y vecinos antes mencionados (excepto Vistahermosa), que le habrían vendido ganado, llegando así a mejorar la propia estirpe que ya poseía. Lo que sí está confir |
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