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valiéndose de ganado de muy diversas procedencias. En esos momentos, la
piara más importante de las que lidiaban era la de Cabrera, especialmente por el tipo de
corrida existente en aquellos tiempos, donde lo primordial del espectáculo era la fiereza
de los animales, puesta de manifiesto en la suerte de varas, con unos puyazos que, en la
mayoría de los casos, eran solo refilonazos, pero provocando numerosas caídas tanto de
los caballos (entonces sin protección) como de los picadores, dedicándose los toreros de
a pie a realizar fundamentalmente constantes y eficaces quites con sus capotes, más o
menos artísticos y variados, intentando evitar en lo posible las cogidas, es decir, la
tragedia de la fiesta. Esta suerte era la que ocupaba la mayor parte del tiempo de la
lidia de cada toro. |
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mado es que en 1761 cruzó sus vacas con sementales de Ulloa. Esta es la razón por la que se supone que la casta o raíz vazqueña, iniciada por don Gregorio, reunió caracteres de las reses de Ulloa, Cabrera y Bécquer y por la que la mayoría de los estudiosos de estos temas consideran el arranque de esta raíz fundacional como una amalgama de todas ellas. En todo caso, en lo que sí están de acuerdo todos los autores (como, por ejemplo, López Martínez en su "Diccionario de Agricultura" o don Luis Uriarte, "Don Luis" en sus obras) es que el ganado frailero, del que se ha hablado ya largo y tendido anteriormente, predominaba en este encaste, de ahí su variedad de capas. 2. Vicente José Vázquez, el creador perfeccionista La primera piedra, por tanto, de la raíz |
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vazqueña
fue puesta por don Gregorio, del que ya se tienen noticias de que debutó en las fiestas
de primavera de Sevilla en 1763, cobrando por un toro procedente de Benito Ulloa, origen
Cabrera, 625 reales de vellón. No se tienen muchas más noticias del fundador salvo que
falleció en 1778, heredándole su hijo don Vicente José Vázquez, conservando el
hierro (consistente en un estoque sobre una C) y la divisa azul de su padre. Don Vicente
José es, en realidad, considerado como el verdadero autor de esta típica raza, puesto
que es a partir de 1780 cuando se comienza a realizar una auténtica, cuidadosa y
escrupulosa selección de la vacada, aportando don Vicente todos sus conocimientos y
desvelos hasta obtener la que es y ha sido considerada hasta nuestros días una raíz
cumbre de las ganaderías de bravo de toda la historia del toreo. |
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