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Azor con un conejo recien cazado. El cetrero, a continuación, se lo cogerá dándole comida en el puño como premio

as, donde a la menor señal de peligro se introducirán en ellas, haciendo inútil en numerosas ocasiones el vuelo de nuestro compañero. Para cazar con facilidad conejos con azores, nuevamente tenemos que recurrir a la ayuda de otros animales: el perro o el hurón. El primero de ellos, levantará la pieza que se encuentre escondida en los matorrales, saliendo de ellos y poniéndose entonces a "tiro" del vuelo del azor. La velocidad, agilidad y maniobrabilidad entre estos terrenos, no supone dificultad para el ave una vez se ha lanzado hacia la presa.
  Por su parte, el hurón (Mustela furo), se introduce en la madriguera y expulsa de ellas a los conejos, que salen corriendo como auténticas balas. En este momento el azor, que permanece sobre nuestro puño, sale a toda velocidad para alcanzar su presa. Una vez alcanzados, los conejos tampoco ofrecen prácticamente resistencia al ave.
  En cuanto al lance, es diferente si se trata de la caza de liebres. Este lagomorfo, puede triplicar o incluso cuadruplicar el peso del azor.

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Además de su tamaño, la liebre posee una potente musculatura y jamás se dará por vencida, ofreciendo resistencia mientras le quede un mínimo de fuerza para defenderse. Habita en zonas despejadas y con poca vegetación. Su defensa consiste en mantenerse encamada e inmóvil, a veces se pasa por su lado y pasa totalmente desapercibida. Si es descubierta, o decide salir de su encame, utiliza su otra defensa: la velocidad.
  Para cazarla, el cetrero camina lentamente "pateando" el terreno hasta que una de ellas levante y comience a correr (pueden llegar a superar los 60 km./hora). En ocasiones se utilizan igualmente perros que faciliten su localización. Una vez ha comenzado a correr, el azor salta inmediatamente del puño para dirigirse con toda rapidez hacia ella. Además de la velocidad, la liebre una vez está siendo alcanzada tiene gran facilidad para hacer quiebros y diferentes escaramuzas que en multitud de ocasiones dejan "sentado" a su perseguidor. Si esto no es así y si el azor logra dar caza al lagomorfo, se produce la parte más dramática de la caza: en un principio, el azor la agarra por sus cuartos trasero, intentando poner posteriormente sus garras
 


Azor volando tras liebre


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