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MANUEL J. GONZÁLEZ-RÍOS Introducción Desde que aparece el primer sello de correos a mediados del siglo XIX, el hombre ha sentido deseos de coleccionar estas pequeñas obras de arte. Las primeras ediciones filatélicas estaban ilustradas habitualmente con imágenes de personalidades representativas de cada país: presidentes, reyes y personajes ilustres. Con el tiempo, comenzaron a representarse monumentos, paisajes, obras de arte o simplemente a conmemorar algún que otro centenario o efeméride. El mundo subterráneo y todo lo que lo rodea, no ha pasado desapercibido a los creadores de estas pequeñas obras de arte. Así podemos contemplar los paisajes kársticos, las cavidades subterráneas, los animales que viven en el interior de la Tierra, y -cómo no-, los vestigios de los seres humanos y animales prehistóricos que las ocuparon. Todo ello ilustrados en diferentes efectos filatélicos: sellos, matasellos, enteros postales, franqueos mecánicos y otros. |
Karst de Montaña. Montes Tatras El Paisaje Kárstico El mundo subterráneo se desarrolla primordialmente en materiales carbonatados, aunque también se pueden encontrar importantísimas cavidades en otros materiales solubles, como el yeso, la sal y el hielo. De igual manera, se pueden formar modelados kársticos en rocas mucho más duras y prácticamente insolubles como las cuarcitas, debido a mecanismos de erosión en determinados climas. Diferentes países recogen para su servicio postal imágenes de bellos paisajes kársticos. Así, tenemos entre otros muchos ejemplos: un aerograma de Malasia, que recoge las espectaculares agujas del karst de Mulu; en China, diversos ejemplares muestran vistas de los famosos karsts en torres; en la antigua Yugoslavia, imágenes de los auténticos poljes; en España, los Picos de Europa se muestran en un entero postal con una imagen del Naranjo de Bulnes y varios sellos de Parques Nacionales (Ordesa, Picos de Europa); en Venezuela, el famoso Salto del Ángel que precipita sus aguas desde lo alto de un Tepui y la sima Mayor en el Sarisariñama, ambos excavados en cuarcitas; en Turquía, diferentes sellos y matasellos del espectacular enclave de Pamukkale, con sus blancas formaciones travertínicas al aire libre; al igual que en Filipinas pero formadas en sal gema; y un largo etc. Y en estos paisajes kársticos se desarrollan la práctica totalidad de las cavidades naturales conocidas.
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