El supervisor de la ciudad y visir Ptahhotep
dice: ¡Oh soberano, mi señor! Habiendo llegado la
vejez, la edad senil descendió, la debilidad vino y la incapacidad
se renueva constantemente. Aquel que pasa la noche libre de ella se
encuentra en la infancia cada día. Los ojos están débiles,
los oídos sordos, las fuerzas se pierden a causa del cansancio
de mi corazón. La boca callada no habla, la memoria perdida no
recuerda el ayer. El esqueleto quedó dañado a causa de
la longevidad, lo que era bueno se ha convertido en malo y todo el gusto
se perdió, lo que hace la vejez al hombre es malo desde todos
los puntos de vista. Las narices bloqueadas no respiran y es penoso
levantarse y sentarse. Ptahhotep propone a su hijo como legatario de
su conocimiento. Haz que se ordene crear un sostén de vejez para
este humilde servidor y se permita que mi hijo se sitúe en mi
lugar. En ese caso le diría las palabras de los sabios y los
consejos de los antepasados que obedecieron a los dioses con anterioridad.
Así se actuaría contigo del mismo modo, la necesidad sería
eliminada en el pueblo y te servirían los dos bancales de arena.
El faraón atiende la súplica de su servidor. La tradición,
papel esencial en la vida egipcia, es el motor de las enseñanzas,
basadas en la herencia de los antepasados. Instrúyelo de acuerdo
a las palabras de los tiempos antiguos [ver
foto] antes de que te asientes, de ese modo servirá
como modelo para los hijos de los grandes. Que penetre en él
el entendimiento y toda la sinceridad de aquel que le habla, pues no
hay nadie que haya nacido sabio.
Como cualquier manual que se precie, las instrucciones tienen su encabezamiento.
Los egipcios llamaban a la buena educación las hermosas
palabras y así lo hemos conservado en la traducción
el manuscrito.El comienzo de los preceptos de las hermosas palabras
que el visir Ptahhotep ha escrito, para instruir a los ignorantes en
el conocimiento y en el método correcto de las hermosas palabras
como algo beneficioso para quien escuche y perjudicial para quien lo
desobedezca. La primera máxima habla de la humildad. La altanería
no es el camino que lleva a la virtud y cualquier persona, por humilde
que sea, puede enriquecer nuestro conocimiento. El hombre tiene mucho
que aprender y la sabiduría aparece en cualquier rincón
y en cualquier momento. Nombres de eminentes personajes del Egipto antiguo
han llegado hasta nosotros. Algunos de ellos los conocemos de otros
artículos: Imhotep, médico y arquitecto del faraón
Dyeser de la dinastía III y otros irán pasando por nuestras
páginas, como Bakemjonsu, Senenmut, ...
No te vanaglories de tu conocimiento, ni te enorgullezcas porque eres
sabio. Toma consejo del ignorante de la misma forma que del sabio, pues
no se ha alcanzado el límite del arte, ni hay artesano que haya
adquirido su perfección.La palabra hermosa está más
escondida que la piedra verde, pero puede encontrarse en mano de los
sirvientes en las piedras de moler. [ver
foto]
Las clases sociales en Egipto eran muy marcadas. En aquella época
el acceso a la cultura era exclusivo de los nobles, aunque alcanzar
un puesto social elevado parece que estaba al alcance de todos. No son
raras las autobiografías que han llegado hasta nosotros sobre
los muros de tumbas o en estelas funerarias donde se narra el ascenso
del propietario desde un origen modesto a puestos de alta responsabilidad
próximos al faraón. Saber tratar con todo tipo de personas
es la clave para alcanzar el éxito y Ptahhotep cuenta a su hijo,
Ptahhotep, el joven, la forma de comportamiento frente a personas de
distinto rango social en el momento del debate. El silencio es el arma
primordial en todo enfrentamiento. Si encuentras a un camorrista en
su momento de acción, alguien que tiene autoridad, alguien más
importante que tú, dobla tus manos en señal de respeto,
inclina tu espalda y no desates tu ira contra él, pues no se
igualará contigo. Empequeñeces a quien habla mal cuando
no te opones a él en su momento de acción. Será
señalado como cualquier ignorante después de que tu autocontrol
igualara su superioridad.
Si encuentras un camorrista en su momento de acción, alguien
igual a ti, que está a tu nivel, harás que se manifieste
tu virtud contra él mediante el silencio cuando hable mal. Habrá
una fuerte discusión por quienes escucharon la disputa, pero
tu buen nombre estará en la mente de los grandes. Si encuentras
un camorrista en su momento de acción, un pobre hombre, que,
ciertamente, no es igual a ti, no le oprimas porque es débil,
déjalo solo y él mismo se castigará. No te enfrentes
con él para desahogarte ni satisfagas a quien está ante
ti, pues quien lastima a un pobre hombre es un miserable. Se hará
lo que está en tu pensamiento cuando lo derrotes por la desaprobación
de los grandes. Si por gracia de dios y designios del faraón
llegas a un puesto de responsabilidad teniendo a tu cargo a numerosas
personas, aplica la justicia y no te dejes llevar por maquinaciones.
Intenta servir con dignidad y no acapares bienes por tu cargo.
Todos saben que hay que respetar las leyes, pero aquellos que las transgreden
olvidan su cumplimiento. Cuando hay que dar cuenta de los bienes que
uno posee, se recurre a decir que son un legado familiar porque no pueden
acreditarse. Si eres un jefe que controla el destino de muchos, busca
que todas tus acciones sean buenas para que no haya injusticia en tu
gobierno. La justicia es grande y su eficacia perdura; no ha sido alterada
desde los tiempos de Osiris. Se castiga a quien transgrede las leyes,
pero esto escapa a la vista del avaricioso. Es la infamia la que toma
las riquezas, pero nunca antes el mal ha conseguido amarrar su éxito.
El avaricioso dice: Obtengo para mí mismo, pero no
puede decir: Obtengo por mi trabajo. Al llegar el final,
la justicia perdura y el hombre tiene que decir: Lo que tengo
era del patrimonio de mi padre.
No debes maquinar contra la gente, que dios castiga del mismo modo.
Un hombre dice Viviré de ellas cuando carece de pan
a causa de su lenguaje.
Un hombre dice que ha llegado a ser poderoso por su causa, cuando también
dirá que su talento obtiene para él. Un hombre dice [ver
foto] que va a robar a otro y siempre acaba por entregarse
a alguien que no conoció. Las maquinaciones que la gente realizó
con anterioridad, jamás se han mantenido, pues lo que ocurre
siempre es lo que ordenan los dioses. Piensa en vivir en paz, ya que
lo que dioses proporcionen vendrá por sí mismo.
Las instrucciones continúan con normas de urbanidad, cómo
comportarse en la mesa cuando has sido invitado por un alto dignatario.
Esta máxima precursora del aforismo los últimos
serán los primeros. Permanece en un puesto secundario,
que aquel que tiene poder te ensalzará. Hay que ser comedido,
comiendo, hablando y riendo solamente cuando sea imprescindible. Olvidar
la gula y atenerse a lo que ordene el espíritu del noble que
te ha invitado. Si eres un huésped sentado a la mesa de alguien
más importante que tú [ver
foto], acepta aquello que él ha hecho que sea colocado
ante tus narices. No mires lo que está delante de él.
Debes contemplar lo que está ante ti, pero no claves la vista
en ello con repetidas ojeadas, pues arrojarse en ello es lo que aborrece
el ka. No le hables hasta que te llame, pues uno no conoce lo que le
desagrada. Deberás hablar cuando se dirija a ti y lo que digas
debe resultarle agradable. Reirás después que él
ría y le será muy complaciente.
Ahora nos comenta el comportamiento del noble. En cuanto al grande,
si está delante de las viandas , el comportamiento
será de acuerdo a lo que su ka ordene [ver
foto]. Dará a aquel a quien quiera favorecer, pues
es la costumbre al finalizar una velada. Recuerda que es el ka el que
alarga sus manos. El grande da a quien lo merece.
Las viandas se comen bajo consejo del dios y será considerado
un ignorante aquel que se queje por ello. La siguiente máxima
nos habla del peligro de la tergiversación, de cambiar los mensajes.
Es conocido por todos que cuando una noticia pasa de boca en boca termina
no siendo la misma porque cada uno de los interlocutores añade
o quita algo al contenido inicial. Esto puede provocar altercados que
hay que evitar siendo estricto con lo que se te ha mandado decir. Si
eres un hombre de confianza que un grande envía a otro grande,
se preciso cuando te envíe, hazle el recado como ha dicho y guárdate
de los insultos en el lenguaje, que puedan crear la hostilidad de un
grande hacia otro. Observa la verdad y no la traspases, que no se revele,
ciertamente, el desahogo del corazón. No omitas nada de lo que
se te ha dicho, ten cuidado de no olvidarte. No calumnies a nadie, ya
sea grande o pequeño. Es lo que abomina el ka.
La instrucción posterior es oscura. Algunos autores prefieren
seguirla al pie de la letra y pensar que se trata de evitar presumir
de lo que uno tiene. Otros, sin embargo, prefieren ver metáforas
en alusión a la fertilidad de las parejas. Esta explicación
viene refrendada por los últimos versículos que hacen
referencia a los padres y a las madres, a la compañía
y la soledad. Si cultivas lo que crece en el campo [ver
foto] y dios te lo pone abundantemente en tu mano, no presumas
cerca de tus vecinos, pues el respeto que se tiene al callado es grande.
Si un hombre de reputación es rico, captura como un cocodrilo
en la corte de magistrados. El versículo siguiente contradice
otro texto egipcio de época posterior que dice:
Un hombre que no tiene hijos es como si no hubiera existido, como
si no hubiera nacido ya que su nombre no podrá ser recordado.
No reclames a quien no tiene hijos suyos, ni te burles con exageración
de ello. Es frecuente que un padre tenga preocupación6 y que
una madre que haya dado a luz, otra mujer esté más satisfecha
que ella. Aquel que está solo hace prosperar a dios, pero aquel
que tiene familia, ella desea que él la sirva. El respeto por
los hombres y la necesidad de rodearse de gente de confianza es el objeto
de la siguiente máxima.
La vida anterior de las personas no debe influir en absoluto. Solamente
se debe valorar a los hombres por los logros obtenidos. Por los
frutos los conoceréis.
Sigue siendo dios quien conduce los designios del hombre por los caminos
que considera oportunos. Como podemos observar a lo largo de todo el
manuscrito, la religión egipcia está fuertemente asentada
en el destino divino. Dios coloca a cada cual en su lugar, lo ampara
o lo aborrece. Si eres un hombre humilde que sirve a alguien que llega
a ser importante, toda tu conducta debe ser buena ante dios. Si eres
un hombre humilde que sirve a alguien que llega a ser importante, toda
tu conducta debe ser buena ante dios. No hagas conocer su bajo estado
social anterior a nadie ni seas arrogante con él por lo que has
conocido de él previamente. Respétalo de acuerdo a lo
que llegó a ser, que, ciertamente, las cosas no vienen por sí
mismas. Es la ley de los dioses para aquel a quien aman. En cuanto a
si la opulencia fue amasada por él mismo, es dios quien ha creado
su virtud y le ampara cuando está dormido.
Es muy importante aprovechar el tiempo, no debe derrocharse. Hay que
seguir los impulsos del corazón, pero de forma adecuada. La pereza
trae consigo el castigo divino. Nuestro tiempo sobre la tierra debe
ocuparse en tareas positivas que engrandezcan al hombre. La obligación
antes que la devoción. Sigue tus impulsos mientras vivas,
pero no hagas más que lo que sea requerido. No reduzcas el tiempo
de seguir al corazón, pues lo que abomina el ka es destruir su
tiempo.
No apartes los asuntos del deber diario en un exceso de poner tu casa
en orden. Las cosas vienen solo cuando el deseo sigue en pie y no se
completarán cuando uno es perezoso. ¿Cómo reconocemos
a los buenos hijos? Ptahhotep nos indica las virtudes que deben tener
nuestros retoños para ser considerados carne de nuestra carne
y sangre de nuestra sangre. Por el contrario deshereda a aquellos que
no son capaces de comportarse de forma digna. El buen hijo es quien
sigue los consejos de su padre y le respeta.
Si eres un hombre virtuoso y engendras un hijo [ver
foto] porque dios tuvo una buena disposición8, si
es recto, sigue tu ejemplo, obedece tus enseñanzas, su conducta
es perfecta dentro de tu casa y cuida de tus cosas correctamente después
de haber hecho todo lo que es bueno, es tu hijo, pertenece a lo que
ha creado tu ka. No debes separar tu corazón de él.
Pero a veces, la progenie actúa como un adversario. Si yerra,
desobedece tus consejos, no aplica tus enseñanzas, su conducta
es vil dentro de tu casa después de desobedecer todo lo que se
le dice, balbucea un lenguaje de palabras viles, no rinde cuentas y
no hay nada en su mano9, lo rechazarás, que no es, ciertamente,
hijo tuyo, que no ha sido engendrado de ti. Debes pagarlo con relación
a todo su lenguaje, pues quien se arroja contra ti es como aquel a quien
los dioses odiaron, es aquel a quien se ordenó un impedimento
desde el vientre, pues no hay ningún descarriado entre aquellos
a quienes los dioses guían, a quien ellos embarrancan no encuentra
la forma de cruzar. El consejo de magistrados es un alto tribunal. Toda
persona que llega a él ha sido bendecida por los dioses y la
conducta que debe mostrar estará acorde con su cargo. El trato
que reciben los inculpados es muy diferente del que se muestra a los
testigos.
El sistema judicial egipcio estaba encabezado por el faraón (nswt-bit
rey del Alto y Bajo Egipto, el que pertenece al junco y a la abeja),
jefe supremo, también de los templos y del ejército. Un
escalón por debajo se encontraban los dos visires (TAty), una
para el delta y otro para el Alto Egipto y el consejo de magistrados
(Snywt o DADAt). El cuento del Campesino elocuente nos ilustra que la
función judicial en los distritos era llevada a cabo por un supervisor
jefe (imy-r pr wr) quien en el cuento informa directamente al
rey. Por último había oficinas administrativas a cuyo
frente se encontraban los heraldos (wHmw) en donde se realizan los contratos
y los documentos legatarios y se exponían las quejas en una primera
instancia. No nos han llegado demasiados textos legales, pero es evidente
que las normas tendrían que quedar escritas. Así Horemheb,
faraón de la dinastía XVIII, grabó en una estela
localizada en las cercanías del pilono X del gran templo de Amón
en Karnak [ver
foto], el llamado decreto de Horemheb, un conjunto de normas
encaminado al restablecimiento del orden muy deteriorado desde el periodo
amarniense. Si juzgas en la corte de magistrados, muestra una actitud
de acuerdo a tu rango que te fue asignado el primer día. No lo
traspases, pues tendrías una severa advertencia. La vista para
aquel que entra anunciado es aguda y las perspectivas de aquel que ha
sido llamado son anchas.
La corte de justicia funciona de acuerdo a las normas y todas las decisiones
deben seguir la regla. Es dios quien promueve la posición y no
se ha instalado a nadie que haya recibido ayuda en esos puestos. Hay
una clara diferencia entre el corazón (ib) y el cuerpo (Xt).
Lo que nosotros, los occidentales y modernos, traducimos por corazón,
engloba para los egipcios el lugar donde reside el amor, la mente, la
inteligencia, además de producir los latidos que se extienden
por todo el cuerpo (papiro Ebers), mientras que en el cuerpo, el vientre,
residen los impulsos, las reacciones instintivas del hombre. Hay que
controlar el instinto y dejar que sea el cerebro quien gobierne los
actos de nuestra vida.
Ptahhotep vuelve a hacer hincapié en la necesidad de rodearse
de gente de confianza que te cree fama. Cría fama y échate
a dormir. Si te relacionas con el pueblo, procúrate servidores
de confianza. Un hombre de confianza, bueno para tu nombre que no descargue
el lenguaje de su cuerpo, él mismo llegará a ser una persona
con responsabilidad y se le temerá en proporción a su
respeto. ¿Es un hombre rico por su plan? Tu nombre será
afamado sin que tengas que hablar, tu vientre estará suministrado
y tu cara vuelta hacia tu gente. Se te reconocerá por aquel que
no conoce de ti. El corazón del que obedece a su cuerpo coloca
su impopularidad en lugar de su amor, quedando su corazón desolado
y su cuerpo sin unción, cargando con lo que su deseo hizo contra
él. La generosidad es para aquellos a quien dios la otorga, pero
quien obedece a su cuerpo, pertenece al enemigo. [ver
foto]
La oratoria es importante para hacerse entender, el sabio egipcio, en
un texto no muy clarificador, nos habla sobre la importancia de un lenguaje
fluido. Informa de tu proceder sin ser inconsciente y da tu consejo
en la cámara conciliar de tu señor. En cuanto a quien
es fluido en su lenguaje, no será difícil al mensajero
informar de lo que se le ha ordenado y no será respondido: ¿Qué
dices? No te comprendo. Si el emisario no es comprendido el noble
no debe reprenderlo porque en realidad es culpa suya, no ha sabido expresarse.
En lo concerniente al grande, comete un error si piensa castigarlo por
ello, pues callará pensando que ya ha contado lo que se le había
dicho. Si consigues ser un gobernador medita tus decisiones y escucha
las peticiones de tus subordinados. En la mayoría de los casos
es más importante escuchar al que viene que solucionarle los
problemas. Si no atiendes las peticiones se puede pensar de ti que hay
algún motivo oculto para no escucharlas, que tienes intereses
que te impiden la resolución del caso. Si eres un líder
cuyos planes viajan libremente según lo que has ordenado, debes
hacer cosas meditadas, que se las mencione los días venideros.
Que no se realice ningún asunto por favoritismo, pues si el cocodrilo
emerge se produce la reprobación. Retorna, ciertamente, a las
ocupaciones diarias. Si eres un líder [ver
foto], cálmate cuando escuches la palabra de un peticionario,
no lo despaches hasta que se haya descargado de lo que había
pensado decirte. La víctima del mal desea desahogarse más
que se le realice aquello por lo que ha venido. Se alegrará por
ello más que cualquier otro reclamante, más que lo que
pueda realizarse de aquello que suplicó con anterioridad. En
cuanto a quien provoca el rechazo de las peticiones, se dice de él:
¿Por qué motivo, ciertamente, las rechaza?.Aunque
no ocurra nada de aquello por lo que él reclamó, quien
es escuchado bien es quien se siente aliviado.
Ahora nos encontramos un nuevo aspecto de la sociedad egipcia, las mujeres
[ver
foto]. Aunque el Egipto faraónico era un patriarcado,
el papel que tiene de la mujer es más importante que el de otros
pueblos del entorno. En algún otro artículo hemos comentado
que podían legar propiedades y recibirlas en herencia. Eran,
verdaderamente las señoras del hogar a pesar de que quien sostenía
a la entidad familiar era el hombre. De hecho a las esposas de las casas
importantes se las llamaba señoras de la casa (pr
nbt) para diferenciarlas, casi con toda probabilidad de esposas secundarias
o concubinas. No se conoce ninguna mujer que haya llegado a cargos importantes
en la administración si exceptuamos algunas reinas, como el caso
de Hatshepsut, sin embargo en el ámbito religioso tuvieron cierta
relevancia como sacerdotisas en los templos. En los bajos niveles sociales,
además de sus ocupaciones caseras se encargaban de hilar, tejer,
...
Ptahhotep, en esta máxima, nos describe el peligro que la relación
con ellas tiene para el buen mantenimiento de la amistad. Las mujeres
de un hogar están bajo el control del dueño de la casa
y no se debe coquetear con ellas, ni siquiera mostrarse insinuante.
No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
Si deseas preservar la amistad dentro de la casa en la que entras, ya
sea como un señor, como un hermano o como un amigo, en cualquier
estado en el que entres, guárdate de acercarte a las mujeres,
pues no es bueno el lugar en el que esto se hace. No está bien
visto señalarlas. Miles de hombres se desvían de lo que
es beneficioso para ellos. Uno se engaña con un cuerpo de porcelana,
que, luego, se transforma en carnelina. Un pequeño momento de
frivolidad es como un sueño, pero se alcanza la muerte conociéndolo
en aquel que es ligero de carácter. No es beneficiosa esa conducta.
Arrojarse al enemigo es una vil acción. Cuando se sale habiéndolo
hecho, el corazón lo rechaza. No lo hagas, ciertamente es una
abominación, pues debes evitar la tentación de cada día.
En cuanto a quien se siente apenado codiciando por ellas, ningún
plan tendrá éxito de su mano.
Llega el momento de hablar de la codicia (No codiciarás
los bienes ajenos). El avaricioso no podrá prosperar, la
vida lo maltratará. Cada uno debe seguir los preceptos divinos
y no intentar ser más de lo que los dioses han previsto para
él. Guárdate del pecado. De nuevo la religión egipcia
entra en juego. Quien cometa rapacidad no tendrá tumba y, en
consecuencia, no podrá pervivir en el Más Allá.
Si deseas que tu proceder sea bueno, apártate de cualquier mal
y guárdate de cualquier ocasión de ser codicioso, pues
eso es la enfermedad severa de un incurable y no existe quien pueda
intimar en ella, habiendo destrozado a los padres, a las madres y a
los hermanos de la madre, hace amargar a los amigos dulces, aleja al
íntimo más que al señor y separa a la mujer y al
marido. Es una acumulación de todas las cosas malas, un saco
de todo lo que es aborrecido. Un hombre perdura cuando usa acertadamente
la justicia. Aquel que camina por sus huellas, hace fortuna por ello,
pero no existe la tumba del avaricioso [ver
foto].
Hay que eliminar la avaricia. Debes contentarte con lo propio. La tutela
familiar es básica para la vida de los egipcios. Quien quiere
escapar de ella, pierde el valor de la experiencia acumulada por sus
familiares y debe valerse por sí mismo. No seas ávido
en los repartos, ni codicioso más que con tus pertenencias, ni
ávido con tus parientes. La demanda de alguien gentil es más
influyente que la del hombre enérgico. Quien sale de la protección
de sus familiares está en la escasez careciendo de los recursos
de las palabras. Es un poco de aquello por lo que se es avaro lo que
hace transformar al colérico en amigable. De nuevo nos habla
de la mujer. Esta vez como un bien esencial para la casa. Cualquier
hombre inteligente debe cuidar a su esposa.
Según las leyes egipcias, acordes con las que se presentan en
la mayor parte de las culturas semíticas, la mujer puede ser
repudiada, pero Ptahhotep recomienda mantenerla en casa y agasajarla
con todo lo necesario. Si tú eres alguien excelente, debes fundar
tu casa y amar a tu mujer dentro de la norma [ver
foto]. Llena su cuerpo y viste su espalda. El aceite es el
remedio de su cuerpo. Conténtala durante el tiempo que vivas.
Son campos útiles para su señor. No debes juzgarla. Apártala
del poder, ahuyéntala. Su ojo cuando mira es su tormenta, pero
se preocupa por las cosas que te ocurren. Así es como se mantiene
en tu casa. Puedes repudiarla, pero es el agua, la vagina, si se la
deja a sus anchas. ¡Cómo va a ser repudiada después
de servir como canal!. La importancia de los amigos íntimos es
básica. Cuando las cosas van bien, son ellos quienes se alegran
contigo, pero si hay problemas, son los únicos que los comparten.
Conservar la amistad ayuda en la vida diaria.
No se puede pensar en que la vida no dará traspiés. Aunque
tengas una buena situación en la actualidad, no sabes lo que
te deparará el mañana, solo dios lo conoce. Ayuda porque
quizá tengas que ser ayudado. Se generoso con tus amigos íntimos
en las cosas buenas que te ocurran, pues solo sobrevienen a aquel a
quien dios favorece. En cuanto a aquel que evita beneficiar a sus íntimos
se dice de él que tiene un ka egoísta [ver
foto]. No se conoce lo que va a ocurrir cuando dios planea
el mañana. El ka de una persona recta que se reconforta con él
es un buen ka. No existe plan preconcebido cuando él planea por
la mañana.
Si ocurren cosas favorables, son los íntimos quienes dicen: Bienaventurado,
pero si no se ha traído la satisfacción desde la ciudad,
se echa mano de los íntimos si hay necesidad.
Las leyes divinas, el derecho natural, entran en liza. No dirás
falsos testimonios, ni mentiras. No debes repetir una calumnia,
ni siquiera debes escucharla, pues sale del acaloramiento del cuerpo.
Relata las acciones como son y no escuches las mentiras. Si lo que oyes
es algo despreciable, no digas nada en absoluto. Mira, que quien está
frente a ti, reconoce la virtud. Cuando se ordena un robo y se realiza,
el odio se volverá contra el ladrón e igualmente la ley.
La calumnia es una forma de sueño. Mira, es la destrucción
de un sueño por el que uno tiene que esconderse. Hay que saber
cuando hablar y cuando callar. En boca callada no entran moscas.
Si tú quieres ser un hombre excelente que se sienta en el consejo
de su señor [ver
foto], debes concentrarte en la virtud. Tu silencio es más
útil que la charla. Debes hablar después de conocer que
puedes aportar soluciones, pues es el experto quien debe hablar en el
consejo. Hablar es más difícil que cualquiera de los trabajos.
Es quien lo investiga quien lo controla. No debe hacerte respetar por
el poder que has conseguido, sino por tus buenas acciones. Si quieres
hacerte respetar debes ejercer un fuerte autocontrol, ser sumiso, eliminar
la vanidad y no desfogarse. No se puede ser impetuoso. Hay que realizar
las cosas con conocimiento de causa. El nerviosismo llega a la inquietud
y la infelicidad, nuestro bien conocido stress.
En aquellos que tienen la cabeza atolondrada, las mujeres no se fijan
y tendrán que vivir en la soledad. Si tú eres poderoso,
debes hacer que se te respete por el conocimiento, por la amabilidad
de la oratoria y mediante órdenes consideradas, no por las circunstancias.
Quien provoca, entra en el mal. No seas altanero para no ser humillado.
No calles, pero guárdate de reñir. Cuando respondas a
quien habla con cólera, aparta tu cara, contrólate. La
llama que enardece el corazón, él debe sofocarla, pero
si es un hombre agradable quien pisa, su camino es construido. Aquel
que está agitado durante todo el día, no podrá
pasar un momento feliz. Quien es frívolo todo el día,
no podrá fundar una casa. Quien desperdicia la plenitud es como
quien gobierna un remo abandonado en la tierra estando el otro sujeto.El
buen carácter, las buenas intenciones fortalecen el ka. Si el
ka se separa del hombre, queda transformado en la nada, pierde su principio
vital, de ahí la importancia de actuar de forma que todo sea
agradable a él.
No te opongas a la actuación de un grande, ni enojes el corazón
de aquel que está agobiado. Su desgracia se vuelve contra quien
lo cuestiona y el ka se libera de aquel que lo ama. Éste es quien
da el alimento junto con dios. Aquello que desea, se le hará
a él. La cara se vuelve contra ti después de la cólera.
La paz está en tu ka y la desgracia en tu enemigo. Lo que cultiva
el amor son las buenas intenciones. Si eres una persona inteligente,
aconseja a los gobernadores y te ayudarán.
Instruye a un grande de acuerdo a lo que le es útil y te ayudará
delante de la gente. Cuando dejas que tu sabiduría influya sobre
su señor, tu sustento [ver
foto] estará bajo su ka, el cuerpo del que es amado
estará satisfecho y tu espalda se vestirá por ello. Te
ayudará para dar vida a tu casa. Él es quien vive portándola
y actúa, también, como un buen hombro para ti. Además,
este amor tuyo perdurará en el cuerpo de aquellos que te aman.
Mira, quien desea escuchar es el ka.
No se debe tomar partido. Estar en boca del heraldo es un grave. Si
recordamos, en la historia de Sinuhé, cuando es preguntado por
el gobernador sirio, hace hincapié en que no estuvo en boca del
heraldo. Los delincuentes eran proclamados por el heraldo real quien
dictaba la sentencia de los tribunales y quedaban marcados en toda la
tierra. La aplicación de la justicia es complicada, hay que ser
indulgente, pero justo. No castigar a nadie por lo que no ha cometido.
Si actúas como un hombre de bien del consejo de magistrados,
un mensajero que satisface a la multitud y protege la imparcialidad
de los derechos, si hablases, no tomes partido, cuida de que pueda decir
su acusación: ¡Oficiales, él distorsiona el asunto!
Dirige tu atención a las dos opiniones. Si eres indulgente con
las cosas que han pasado y piensas favorecer a un hombre que tú
consideras recto, aléjate de él y no lo menciones, ya
que te dejará de hablar desde el primer día.
En cuanto a quien ha sido castigado por las cosas que no ha hecho, lo
único que se logra es que su queja se convierta en provocación.
El cambio de status social nunca es debido a la capacidad del hombre,
sino a la generosidad de los dioses. Si logras ser alguien importante
después de haber tenido un bajo estado social, y obtuviste bienes
después de tu indigencia anterior en una ciudad que conoces,
no lamentes lo que fuiste con anterioridad ni te confíes de tu
riqueza ya que la conseguiste por un don de dios, no sea que estés
detrás de alguien semejante a ti a quien le haya ocurrido algo
parecido. El respeto proporcionará bienes a tu casa. La consideración
con los superiores solamente podrá traerte beneficios. La pirámide
social en el Egipto faraónico estaba bien establecida y no podía
alterarse. Una persona de clase humilde no podía extralimitarse
en su conducta. Cada uno tenía su papel y debía de llevarlo
a cabo. De los nobles dependía el subsistencia del resto del
pueblo.
En la segunda parte de la instrucción se habla de la vecindad.
No se debe robar, ley natural, pero menos a aquellos que se encuentran
cerca de ti, tanto en el corazón, tus amigos íntimos y
familiares, como en el vecindario. Inclina tu espalda a tu superior
y a tu supervisor de la casa real, así tu casa permanecerá
con sus bienes y tu recompensa estará en su lugar.
El hombre que se enfrenta a un superior es un miserable [ver
foto] pues uno vive durante el tiempo que dura su clemencia.
No se puede doblar el brazo de aquel que lo va a descubrir. No robes
la casa de los vecinos ni sustraigas las cosas de los que están
cerca de ti, pues no es bueno para quien lo hace aunque el vecino no
debe acusarte hasta que tú hayas sido escuchado. Una persona
falta de corazón es empecinada. En cuanto a quien lo reconoce,
será considerado un agresor - es el problema de quien se enfrenta
con el vecindario -.
La siguiente máxima es problemática. Para algunos autores
se trata de un rechazo tácito a las relaciones homosexuales,
mientras que otros piensan que se trata de evitar relaciones sexuales
con mujeres que no han alcanzado la madurez sexual. La dificultad del
pasaje viene del vocablo mujer-niño Hmt-Xrd [ver
foto]. Para evitar compromisos en algunas antologías
se omite la traducción de la instrucción. Aquí,
para no mutilar el texto, hacemos una traducción muy literal,
dejando al lector la interpretación del fragmento. No debes copular
con un mujer-niño después de conocer que se opone al agua
en su corazón pues lo que está en su cuerpo no se calmará.
Uno no debe pasar la noche con ella para realizar lo que es reprobable.
Ella solo se refrescará después que haya colmado su deseo.
Los amigos, aún los más íntimos, pueden generar
dudas ¿cómo aclararlas?. Si investigas la reputación
de un amigo, no preguntes a quien esté próximo a él.
Trata los asuntos con él solo, hasta que no tengas problemas
con sus cosas. Discute con él después de un tiempo y prueba
su carácter en la conversación. Aunque realice acciones
que te pueden disgustar, se amigable con él y no desvíes
la cara. Se prudente en descubrirle los defectos y no respondas con
acciones hostiles, ni te separes de él, ni lo maltrates. Guárdate
de reprocharle nada, pues todavía no ha llegado su hora y de
lo que se le predestinó, nadie escapa.
La benevolencia y la gentileza son virtudes imprescindibles para que
se te recuerde el día de mañana. Rodearse de buenos amigos
solo puede traer bendiciones. Los delincuentes se generan por dos causas
para los egipcios: el hambre, aquellos que tienen su vientre vacío
necesitan robar para alimentarse ellos y sus familiares, y el designio
divino, son aquellos a los que los dioses los abandonaron desde el vientre
de su madre. Se benevolente el tiempo que vivas. En cuanto a lo que
sale del almacén, no vuelve. Es el pan que se reparte por el
que se codicia, pues quien tiene vacío su cuerpo es un acusador
y de un oponente surge el agresor. No lo hagas contra quien está
cerca de ti. La gentileza es el recuerdo de un hombre para los años
que vengan después de la autoridad.
Conoce bien a tus asistentes y subsistirán tus cosas. No envenenes
tu carácter hacia tus amigos, son un campo cuando está
inundado. Él es más grande que sus riquezas. Las cosas
de uno son para el otro. El carácter de un biennacido es beneficioso
para él y la buena disposición queda en el recuerdo. De
nuevo Ptahhotep hace referencia a la justicia. Hay que castigar el mal,
así el castigo servirá como ejemplo intimidatorio para
el resto del pueblo, pero hay que ser justo, excederse no traerá
más que complicaciones.
Oponte con firmeza y corrige todo, la supresión del mal será
un buen ejemplo. En cuanto a una actuación que no sea proporcional
se logra que esta queja se convierta en provocación.
La máxima siguiente es de difícil interpretación.
El vocablo Spnt es de significación dudosa y de él depende
el alcance del texto. Si tomas esposa en una shepenet frívola,
a quien conocen sus conciudadanos y es voluble, haz agradable para ella
el tiempo, no la repudies y permite que coma. Las enseñanzas
van llegando a su fin. Su conocimiento es imprescindible para llevar
una vida digna y poder acceder a una muerte venerable. Aprender a escuchar
realiza al hombre y asimilar lo que uno escucha le transforma en un
sabio. La prosperidad en la vida tiene su origen en el conocimiento.
Quien no desea aprender, no avanza. El conocimiento repercute en todo
su cuerpo. Mens sana in corpore sano. Si escuchas esto que
te he dicho, todos tus asuntos caminarán hacia delante. En cuanto
a su veracidad, este es su valor. Su recuerdo brotará de la boca
de la gente por la bondad de sus preceptos. Que se transmitan todas
las palabras por la excelencia de sus preceptos y no perecerán
en esta tierra nunca.
Cuando los consejos se forjan para el bien, los cortesanos hablarán
de acuerdo a ellos. Ésta es la enseñanza de un hombre
para hablar a la posteridad. Si él la escucha se convierte en
un experto que es escuchado. Es bueno hablar a la posteridad y ella
escuchará. Si se manifiesta una buena acción de la mano
de un superior, será eficaz siempre y toda su sabiduría
será eterna. Es el inteligente quien socorre a su alma estableciendo
su perfección por ella sobre la tierra. Un sabio es reconocido
por sus conocimientos, y un cortesano, por sus buenas acciones. Su corazón
equilibra su lengua, sus labios son precisos cuando habla, sus ojos
miran, sus oídos se complacen escuchando lo que es útil
para su hijo. Quien practica la justicia, carece de falsedad. Comienza
una apología de la escucha. Es curioso como la ancianidad está
relacionada con el conocimiento. Solamente aquellos que llegan a ser
sabios alcanzan los 110 años de vida, la vida de las personas
venerables. Es beneficioso escuchar para el hijo que escucha. El entendimiento
penetra en quien escucha y quien escucha se transforma en un juez. Es
preciso escuchar para que sea beneficioso hablar. Quien escucha posee
lo útil. Útil es escuchar para aquel que escucha. Escuchar
es lo mejor de todo, llega a ser el amor perfecto.
¡Que hermoso es que un hijo reciba el comentario de su padre [ver
foto], después de haber llegado a ser un anciano a
través de él!
Quien escucha es aquel a quien dios ama. A quien dios aborrece no escucha.
Es el corazón quien educa a su dueño como alguien que
escucha o como alguien que no escucha. La vida, prosperidad y salud
de un hombre es su corazón. Es quien escucha quien entiende el
comentario, quien desea escuchar es quien hace lo que se dice.
¡Que hermoso es que escuche el hijo a su padre! ¡Que alegre
está aquel para quien se ha dicho esto!
Un hijo es agradable si posee la capacidad de escuchar. Quien escucha
lo que se le dice es excelente en su interior y un venerable ante su
padre. Su recuerdo vive en boca de los vivientes, quienes están
sobre la tierra y quienes estarán. Si alguna persona de buena
familia recibe el comentario de su padre, ninguno de sus planes va por
mal camino. Debes instruir en tu hijo a alguien que escucha, quien será
excelente en el corazón de los cortesanos, quien conducirá
su lenguaje según se le ha dicho, quien será visto como
alguien entendido. Un hijo es excelente si sus movimientos son reflexivos,
mientras que el error penetra en aquel que no escucha. Un sabio madruga
para fortificarse, mientras que un ignorante carece de consideración.
Es un ignorante aquel que no presta atención. En cuanto al ignorante
que no quiere escuchar, no podrá hacer cosa alguna. Creerá
ver el conocimiento en la ignorancia y lo que es útil como perjudicial.
Hace todo lo que es aborrecido de acuerdo a lo que enfada de él
cada día. Vive de aquello por lo que se muere. Deformar el lenguaje
es su sustento y su carácter está por eso en el conocimiento
de los oficiales, diciendo: Muere un viviente cada día.
Se excede en sus acciones por la gran abundancia de malos actos causados
por él diariamente. El hijo que escucha es un seguidor de Horus
[ver
foto]. Será bueno para él después que
escuchó, en su vejez alcanzará el estado de venerable
y podrá recitar lo mismo a sus hijos, como aquel que renueva
la enseñanza de su padre.
Cada hombre es instruido en como debe actuar y lo relata a sus hijos.
Entonces dirá a sus hijos: Da buen ejemplo y no ofendas,
así la justicia hará florecer la vida de tus hijos.
En cuanto al primero que venga ocasionando el mal, los hombres dirán
lo que ven: Éste es, ciertamente, igual que ese,
y se dirá de aquellos que escuchen: Ése es, ciertamente,
como aquel, también. Que vean todos que ellos17 son quienes
pacifican a la muchedumbre y que sin ellos, no se sacará beneficio.
Hay que ser una persona consecuente, no ligera, controlando todos los
instintos e intentando alcanzar la perfección.
No digas una cosa y luego, otra, ni coloques una cosa en lugar de otra.
Su lugar está dentro de ti. Guárdate de romper el cordaje
en ti. Ten cuidado, de acuerdo a lo que dice un sabio: Escucha,
pues, si deseas mantenerte en boca de los que entienden. Deberás
hablar después de haber profundizado en los asuntos del maestro.
Si hablas a la perfección, todos tus asuntos estarán en
su lugar. Suprime tu deseo y controla tu boca, serás considerado
entre los cortesanos. Testifica correctamente ante tu señor.
Actúa para que se le diga: Es el hijo de aquel y
hasta que quienes lo escuchen digan: Que sea favorecido, ahora,
aquel por quien ha sido engendrado. Debes ser paciente durante
el tiempo que hables y debes decir cosas relevantes, entonces los oficiales
que escuchen dirán: ¡Que hermoso es lo que sale de
su boca! Actúa de acuerdo a lo que tu señor pueda decir
de ti: ¡Que bueno es aquel a quien ha enseñado su padre
después de salir fuera de su cuerpo! Le dijo todo cuando aún
estaba en su cuerpo, pero lo que hizo es más grande que lo que
se le dijo. Mira, un hijo bueno que da dios es quien excede lo que se
le ha dicho por su señor. Él practica la justicia mientras
que su corazón actúa de acuerdo a sus pensamientos, así
que tú, hijo mío me sucedas quedando tu cuerpo próspero.
El manuscrito finaliza con la aprobación del rey quien recompensa,
como es habitual, al visir. El rey quedó satisfecho con todo
lo que había ocurrido: ¡Que obtengas muchos años
de vida! Lo que he realizado sobre la tierra, no disminuirá.
Después de pasar 110 años de vida, de la que otorga el
rey, mis favores sobrepasaron a los de los antepasados, por realizar
la justicia para el rey hasta el estado de venerable. Esto significa
que acabó; desde su comienzo hasta su final es como fue encontrado
en el libro.
Hasta aquí las enseñanzas del visir Ptahhotep, uno de
los más eminentes sabios del Egipto faraónico. El método
de las bellas palabras, base de la sabiduría sirvió como
método de aprendizaje a generaciones de nobles egipcios quienes
hicieron de este país algo más que un imperio, una nación
inolvidable, precursora de la ciencia y la filosofía.
Ir
a> [Revistas]
[Terralia
38]
[INICIO]