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III. - MINERALES Y VITAMINAS

MANUEL JIMÉNEZ BENÍTEZ

   Los minerales y las vitaminas son dos grupos de nutrientes que desempeñan un papel esencial en el crecimiento y desarrollo de los animales y en el mantenimiento de sus estructuras y funciones vitales.

   A efectos prácticos, diferenciamos estos dos grupos de la energía y la proteína, que determinan el racionamiento básico, al ser las necesidades de éstas últimas cuantitativamente mucho mayores. Con ello queda para minerales y vitaminas la posibilidad de corregir la ración con facilidad, añadiendo correctores adecuados, en cantidades muy inferiores a las de los constituyentes principales.

   Necesidades en minerales

   Los minerales regulan muchas funciones vitales y aportan el material estructural necesario para la formación y crecimiento de los huesos, dientes y tejidos. Es importante no cometer errores en el racionamiento en minerales, ya que podrían aparecer desequilibrios de muy graves consecuencias. Esos desequilibrios son tanto más importantes cuanto más tiempo se mantiene la ración incorrecta.

   Calcio

   Tiene un papel esencial en el desarrollo de los huesos e interviene en otras funciones fisiológicas de no menos importancia: activación de las enzimas, coagulación de la sangre, actividad muscular, etc.

   La vitamina D regula la absorción de calcio que tiene lugar en el intestino delgado. El calcio debe guardar una relación adecuada con el fósforo, variando ésta entre 1/1 y 2/1.

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Potrilla junto a su madre en primavera.

 

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Una sudoración intensa exige la reposicióm
lo antes posible de las sales perdidas.

 

   La deficiencia en calcio origina raquitismo en los animales jóvenes.

   Fósforo

   Al igual que el calcio juega un importante papel en el desarrollo óseo. Forma parte de sustancias de gran importancia en el organismo.

   La deficiencia en fósforo origina raquitismo en los animales jóvenes y osteomalacia en los adultos.

   Cloro y Sodio

   Forman entre ambos la sal común. A través del sudor los animales sufren grandes pérdidas de estos elementos cuya reposición debemos garantizar. Para ello es bueno que los concentrados contengan entre el 0,5 y el 1%. Después de una sudoración intensa y si se va a exigir un nuevo esfuerzo enseguida es conveniente aportar dosis adecuadas de electrolitos.


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