Los caracoles pertenecen al Filum MOLUSCOS, clase Gasterópodos caracterizada en la
actualidad por tener concha enrollada (espiralada). Son hermafroditas, es decir. cuando se
acoplan o aparean cada individuo que interviene hace al mismo tiempo las funciones de
macho y hembra. Existen unas 35.000 especies y están adaptadas a vivir en charcas y
corrientes de agua, algunas han invadido regiones en las que existe una cierta humedad que
les permite alimentarse y reproducirse, otras han ocupando zonas con tendencia a la aridez
por su baja humedad ambiental y escasez pluviométrica en ciertas estaciones del año.
El cultivo de los cítricos resulta ser uno de los lugares aptos para la
existencia de los caracoles. Dicho cultivo se realiza en zonas de clima benigno durante
todo el año en cuanto a temperaturas máximas y mínimas, en cambio no ocurre igual con
relación a la pluviometría, que como pasa en la Comunidad Valenciana, en el mejor de los
casos, su cuantía con dificultad llega a los 500 mm anuales en las zonas más lluviosas,
deficiencias hídricas que son corregidas por los aportes de agua a través de los
distintos tipos de riego.

En los cítricos y otros cultivos encontramos habitualmente la especie Helix
hortensis L. y otras de tamaño similares llamadas vulgarmente "avellanec".
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Las
roeduras que hacen en hojas y frutos, además del daño directo, son puntos de entrada y
establecimiento de hongos que pueden causar daños aún mayores.
En todos las Regiones, los caracoles son conocidos y, en algunas muy
apreciados, pues han formado parte desde siempre de la alimentación, muy en especial, en
épocas de hambruna. Hoy en día constituyen un plato de lujo, típico e imprescindible en
ciertas festividades; se consumen condimentados de formas diversas, según provincias; son
muy utilizados en los bares como "tapas", o bien entran a formar parte de los
ingredientes constituyentes de platos famosos, como es la Paella.
En algunas comarcas y ciudades es típico el consumo de caracoles, así: en
Logroño se consume la sopa de caracoles, seguida de caracoles a la riojana el día de San
Juan (24 de Junio). En Huesca y en otros puntos de Aragón, el día de San Jorge, se
consumen gran cantidad de caracoles asados con ajo-aceite. En Lérida, también el día de
San Jorge, hay tal afición al consumo de caracoles que deben importarse para poder
abastecer la gran demanda.

Los caracoles en épocas calurosas y secas, se congregan en tallos muertos
de plantas herbáceas, maderas y ramas de los árboles, permaneciendo en dichos soportes
hasta que llega el buen tiempo, momento en que comienzan su actividad, siendo
especialmente activos en primavera y otoño, épocas en la que se alimentan con avidez y
realizan la ovoposición.
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