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larvas que alimentar, su actividad carroñera y de búsqueda muy activa
de sustancias azucaradas puede provocar diferentes tipos de daños y molestias, tanto
directamente sobre frutos de recolección tardía (como uvas) como indirectamente como
potenciales vectores de ciertos gérmenes patógenos. En ocasiones, cuando su densidad es
muy elevada, causan pérdidas cuantiosas en alimentos expuestos al exterior o resultan
molestas como potenciales agresoras. En estos casos se consideran, pues, plagas de tipo
agrícola y doméstico, respectivamente (Coplaga, 1997; National IPM Network, 1998).
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Respecto a los segundos, se
conocen diferentes tipos de productos para controlar la densidad de adultos en aquellas
ocasiones en que es necesario. Parece que ciertas combinaciones de piretroides
(Tetrametrina al 010 % y Permetrina al 025 %) más la sustancia sinérgica
butóxido de piperonilo (al 050 %) son muy eficaces por su acción inmediata (que
impide que las avispas tratadas se desplacen del lugar del tratamiento) y por su capacidad
de penetrar en el interior del avispero a través de las paredes apergaminadas (Agrevopco,
1998). Sin embargo, se sabe que existe una compleja comunciación feromonal entre las
avispas de una misma especie, habiéndose detectado y aislado algunas
feromonas de alarma (Maschwitz, 1964; Jeanne, 1982; Heath & Landolt, 1988; Landolt et al., 1995). La combinación del uso de feromonas de alarma y trampas esféricas negras (como las descritas en Landolt et al., 1995) puede proporcionar métodos muy eficaces, relativamente económicos, rápidos y no contaminantes para controlar la densidad de población de avispas en aquellos casos que sea necesario. Bibliografía Consultar autor. |