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Fig. 5. La misma reina de la figura anterior, después de terminado el avispero (aproximadamente un mes después).

larvas que alimentar, su actividad carroñera y de búsqueda muy activa de sustancias azucaradas puede provocar diferentes tipos de daños y molestias, tanto directamente sobre frutos de recolección tardía (como uvas) como indirectamente como potenciales vectores de ciertos gérmenes patógenos. En ocasiones, cuando su densidad es muy elevada, causan pérdidas cuantiosas en alimentos expuestos al exterior o resultan molestas como potenciales agresoras. En estos casos se consideran, pues, plagas de tipo agrícola y doméstico, respectivamente (Coplaga, 1997; National IPM Network, 1998).
   Se han ensayado dos tipos de métodos de control de poblaciones de Véspidos, los físicos y los químicos. Los primeros consisten simplemente en la retirada de los avisperos cuando son muy numerosos, lo que se hace manualmente; se aconseja realizar esta tarea en otoño o invierno, cuando las avispas tienen su actividad reducida o están inactivas, y si es posible cubrirse con un traje de cuerpo entero como los utilizados en apicultura.


Fig. 6. Larvas de Polistes gallicus extraídas de su avispero. Obsérvese su tamaño distinto, en función de su edad. Las larvas mayores, de color amarillo más contrastado, están en estado de prepupa y provienen de celdillas cerradas.

Respecto a los segundos, se conocen diferentes tipos de productos para controlar la densidad de adultos en aquellas ocasiones en que es necesario. Parece que ciertas combinaciones de piretroides (Tetrametrina al 0’10 % y Permetrina al 0’25 %) más la sustancia sinérgica butóxido de piperonilo (al 0’50 %) son muy eficaces por su acción inmediata (que impide que las avispas tratadas se desplacen del lugar del tratamiento) y por su capacidad de penetrar en el interior del avispero a través de las paredes apergaminadas (Agrevopco, 1998). Sin embargo, se sabe que existe una compleja comunciación feromonal entre las avispas de una misma especie, habiéndose detectado y aislado algunas


Fig. 7. Pupa de Polistes gallicus extraída de su celdilla, poco antes de la emergencia del adulto.

feromonas de alarma (Maschwitz, 1964; Jeanne, 1982; Heath & Landolt, 1988; Landolt et al., 1995). La combinación del uso de feromonas de alarma y trampas esféricas negras (como las descritas en Landolt et al., 1995) puede proporcionar métodos muy eficaces, relativamente económicos, rápidos y no contaminantes para controlar la densidad de población de avispas en aquellos casos que sea necesario.

Bibliografía
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