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El chisel como alternativa Trabajar el suelo para
descompactarlo en sus capas profundas sin que se produzca el volteo del perfil, requiere
el empleo de aperos con púas o dientes, que toman forma diferente en función de la
profundidad a la que se pretenda trabajar y de los objetivos de la labor.
Para eliminar capas endurecidas, suelas de
labor, situadas a mayor o menos profundidad, se utilizan subsoladores y descompactadores,
de brazos rígidos, que rompen el suelo, pero cuyo efecto de "mezclado" es poco
intenso. En general son labores lentas, que requieren gran potencia, y que solo se
recomiendan para resolver problemas que las técnicas de cultivo han originado en los
suelos.

El chisel puede realizar el laboreo primario del suelo sin invertir las
capas y manteniendo el residuo superficial próximo a la superficie.
Por el contrario, utilizando brazos de
flexibilidad controlada, se consigue un apero diferente: el chisel, o arado cincel, que
limitando su actuación a la capa más superficial del suelo, se comporta como una
alternativa al arado de vertedera, especialmente en medios secos.
La vibración del diente fisura el perfil con mayor intensidad de la que lo
hace el descompactador, ayudando al mezclado de los residuos superficiales, que, en varias
pasadas,
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alcanzan
zonas profundas del perfil. En contacto con el diente se crean terrones pequeños y tierra
fina cuando el contenido de humedad es bajo, y no así con suelos húmedos en los que el
trabajo es totalmente ineficaz.
Si el diente vibra de manera suficiente el límite de la zona del suelo
directamente trabajada es discontinuo, llegándose incluso a fisuraciones del suelo por
debajo de la profundidad de labor.
El trabajo profundo y la velocidad baja impiden la normal vibración del
diente. En ningún caso se recomienda trabajar a más de 20 cm, y resulta preferible dar
varias pasadas cruzadas en ángulo de 20º, que pretender realizar el trabajo en una sola
operación.
El contenido de humedad del suelo para trabajar con arado cincel debe ser
inferior al que habitualmente se necesita para arar con vertedera. Pueden aparecer
dificultades de penetración para trabajar en suelos arcillosos secos; en los suelos
plásticos la fisuración disminuye y con ello la calidad de la labor.
En muchas circunstancias, el empleo que se hace del arado cincel no es el
correcto, y esto repercute en la calidad de la labor, sin que se logren los objetivos
favorables que su empleo puede proporcionar. Esto sucede cuando se trabaja con baja
velocidad de avance (se recomiendan velocidades de alrededor de 10 km/h, que exigen
tractores de elevada potencia), o con excesiva profundidad: la vibración del diente no
llega a conseguir la aireación del perfil de suelo y la incorporación de residuos en las
capas más superficiales.
El efecto de un buen diseño
No hay diferencias
constructivas entre el arado cincel y el que se puede considerar como cultivador
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