
Combinando el chisel con un paño de grada de disco o de cuchillas para
trocear el rastrojo permite realizar la preparación primaria y secundaria del suelo de
una sola pasada.
fica porque:
se produce un
mejoramiento paulatino de la estructura del suelo y de la actividad biológica que a largo
plazo hace aumentar el nivel de fertilidad potencial, y
la irregularidad
superficial hace que el agua penetre y se aproveche en su totalidad en cualquier momento
en que la lluvia quiera llegar y se facilita el desarrollo de las raíces al no
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El
empleo de cuchillas superficiales, o estudiar específicamente la disposición de los
brazos en el bastidor para mejorar el «flujo del rastrojo», puede ser la solución. Un
trabajo previo de la superficie, con grada de discos, para picar el rastrojo también se
puede recomendar.
El trabajo exclusivo con chisel hace necesario una adaptación en las
sembradoras, siendo preferible el abresurco de discos y un buen sistema de control de la
profundidad.
Pero el chisel en sí mismo no resuelve la situación, al igual que el arado
precisa una regulación y esto hace necesario cierta experiencia y cuidado en su
utilización.
En cualquier caso la aceptación del chisel por parte del agricultor supone a
acostumbrarse a algo que en apariencia deja el suelo más desigual, que por falta de
costumbre no sabe manejar, y cuyos efectos en el suelo no los aprecia con demasiada
claridad mientras va sentado, más o menos cómodamente, en el puesto de conducción. Y
sin embargo esta nueva herramienta, en uso exclusivo, o en combinación con las de uso
tradicional, facilita esa labranza intermedia, o laboreo reducido, que hace posible
mantener o incluso bajar los costes de producción.
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