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España, con casi 66.000 hectáreas, es el país de la cuenca mediterránea con mayor superficie de cultivos en invernaderos de plástico

11/02/2009

España, con casi 66.000 hectáreas, es el país de la cuenca mediterránea con mayor superficie de cultivos en invernaderos de plástico COTEC EDITA UN DOCUMENTO SOBRE LAS OPORTUNIDADES TECNOLÓGICAS QUE OFRECE EL SECTOR DE INVERNADEROS DE PLÁSTICO · Un sector que facturó 2.500 millones de euros en 2008 y que da empleo directo en España a 80.000 personas. · La actividad ofrece oportunidades gracias al desarrollo de nuevas aplicaciones como acuicultura, aprovechamiento eléctrico de la energía solar o desalación de agua y de retos como la sostenibilidad, a los que puede dar respuesta la tecnología. 11/02/2009. Extremo Oriente y la cuenca mediterránea son las dos áreas del mundo donde se concentran las mayores superficies de invernaderos. En la cuenca mediterránea, España es el país con más superficie de cultivo, 65.989 hectáreas en 2008, seguido a gran distancia por Italia y por Turquía y Marruecos, los dos mercados emergentes que más están creciendo en esta actividad. Dentro de España las principales áreas de cultivo se concentran en Andalucía (44.445 hectáreas cultivadas), Región de Murcia (9.157 hectáreas), Canarias (7.444 hectáreas), y Comunidad Valenciana (1.735 hectáreas). En cuanto a los tipos de cultivo, la mayor parte de las hectáreas cultivadas se dedican a la producción de hortalizas (principalmente tomate, pimiento, melón, fresa y fresón, pepino, judía verde, sandía, calabacín, berenjena y lechuga) y una pequeña parte está destinada a la producción de flores y plantas ornamentales, principalmente clavel y rosa, y de frutales, como el plátano. El desarrollo tecnológico en el sector de invernaderos de plástico y las especiales condiciones climáticas y topográficas para su funcionamiento en España han permitido que la producción de hortalizas y flores se haya multiplicado en las últimas décadas, contribuyendo a consolidar un sector que en la última campaña 2007/2008 tuvo una producción de 5 millones de toneladas, con una facturación de 2.500 millones de euros y que da empleo directo en España a 80.000 personas. Casi el 60% de la producción total en España correspondió en 2008 a Almería (2,951 millones de toneladas, de las que 1,661 millones se destinaron a la exportación), lo que supuso en la región una facturación total en la última campaña de 1.463 millones de euros y 39.400 empleos directos, de los cuales cerca de la mitad son trabajadores extranjeros. En España la agricultura por métodos clásicos ha sufrido una reducción significativa en las últimas décadas, pero ha conseguido expandir líneas de cultivo gracias al gran desarrollo de los invernaderos de plástico. El empleo de esta tecnología y su continuo avance ha permitido elevar notablemente la productividad de los cultivos y la calidad de los productos, así como aumentar la eficiencia en los procesos y mejorar las condiciones de trabajo. Buena parte de los esfuerzos de investigación en tecnología de invernaderos que se están realizando en España, se están canalizando a través del proyecto Cénit “Mediodía”, liderado por Repsol, y en el que participan doce empresas y veinticinco universidades y centros de investigación, con una inversión de 28 millones de euros a lo largo de cuatro años. Con la intención de contribuir a sensibilizar a las empresas sobre las oportunidades de negocio que ofrecen los desarrollos tecnológicos en el sector de invernaderos de plástico, Cotec ha editado un documento sobre “Oportunidades Tecnológicas en el sector de Invernaderos de Plástico”. En él se describe la importancia de la agricultura bajo plástico en España y se analizan las tecnologías implicadas (materiales, sistemas electro-mecánicos, sistemas biológicos, etc.), insistiendo sobre todo en las oportunidades tecnológicas derivadas de las nuevas aplicaciones y los retos a los que se enfrenta esta actividad. El documento se completa con una serie de anexos técnicos, un listado de referencias bibliográficas y un directorio de la capacidad tecnológica española existente en organismos de investigación, centros tecnológicos, asociaciones y entidades relacionadas con el sector. El documento se ha presentado hoy en una rueda de prensa celebrada en la sede de Cotec en Madrid, en la que han participado Enrique Espí y Yolanda García, coordinadores del documento e investigadores del Centro Tecnológico Repsol, Mª del Carmen Galera, Gerente de la Fundación Tecnova de Almería, y Juan Mulet, Director General de Cotec. El sector ofrece muchas oportunidades y retos a los que puede responder la tecnología La agricultura bajo plástico actualmente se enfrenta a una serie de oportunidades como los nuevos mercados que se abren con la ampliación de la Unión Europea, la evolución de los hábitos de consumo de vegetales hacia productos más elaborados o específicos para atender a determinados segmentos de la población (consumidores vegetarianos, diferentes etnias y culturas, etc.), la utilización de invernaderos plásticos para nuevas aplicaciones como pueden ser la acuicultura, la producción de electricidad con energía solar, la desalación de agua, la biominería o la obtención de ingresos suplementarios por los bonos de captación de CO2. También afronta algunas amenazas como la desaparición de barreras proteccionistas del mercado a principios de la próxima década o la competencia de países con menores costes de mano de obra como Marruecos y Turquía, que están registrando rápidos crecimientos en esta actividad, y se enfrenta a retos como la sostenibilidad medioambiental, que conlleva la necesidad de reducir los consumos de energía y agua y la generación de residuos. A todo ello se puede responder mediante desarrollos tecnológicos, principalmente dirigidos a la obtención de nuevos materiales para cubiertas, estructuras y sustratos, de sistemas electro-mecánicos para la automatización de tareas, mejora de la climatización y fertirrigación o de sistemas biológicos auxiliares para polinización y control de plagas, que permitan mejorar la cantidad y calidad de producción de las cosechas con menor uso de energía y agua, o reduzcan las necesidades de agroquímicos y de mano de obra no cualificada,. En cuanto a los materiales de cubierta, cabe destacar el desarrollo de nuevos filmes antiplagas, antitérmicos, luminiscentes y supertérmicos, que permiten aumentar la rentabilidad de los invernaderos mejorando la calidad y la productividad, y haciendo que sean compatibles con los nuevos tipos de estructuras y sistemas de cultivo. En nuevas estructuras de invernaderos, principalmente de acero galvanizado y madera, destacan las cubiertas móviles y las que favorecen la hermeticidad y la ventilación. Y en cuanto a los materiales de sustrato, la tecnología permite la obtención de materiales más baratos y reciclables tanto naturales (cáscara de arroz, Poseidonia, etc.) como sintéticos (espuma de poliuretano). Para la mecanización de la producción en los invernaderos de plástico, las principales oportunidades tecnológicas se pueden obtener principalmente de trasladar la tecnología de producción industrial existente a dos niveles: automatización industrial, para tareas simples como siembra, trasplante, aplicación de pesticidas, clasificación o envasado, y robótica o mecanización de alta tecnología, para tareas más complejas que requieren el procesado de mucha información sobre el tamaño, forma, color y posición, y una coordinación rápida y precisa como el injerto, el deshojado o el cosechado de precisión para productos especialmente delicados como las fresas o las rosas. También ofrecen oportunidades los nuevos sistemas electro-mecánicos de calefacción y refrigeración, que permiten reducir costes y utilizar energías renovables, de fertilización carbónica, que incrementan la producción y permiten obtener ingresos por eliminación de CO2, de iluminación artificial, para incrementar la productividad o para la producción de plantas ornamentales de alto valor añadido, o los de fertirrigación, que permiten optimizar el uso del agua y de los fertilizantes. Y los sistemas biológicos auxiliares para la producción, principalmente a través de la optimización de la cría y comercialización de polinizadores, y para el control integrado de plagas, principalmente mediante la cría y suelta de enemigos naturales de aquellas que atacan las producciones hortofrutícolas en los invernaderos. Nuevas aplicaciones de los invernaderos de plástico Tradicionalmente los invernaderos de plástico se han utilizado para el cultivo de hortalizas, flores y plantas ornamentales, pero existen numerosas actividades como la acuicultura, la captación de energía solar, la desalación de agua, la biominería, los secaderos de pieles o la cría de caracoles o de cocodrilos, entre otras, en las que se puede aplicar la tecnología desarrollada para los invernaderos de plástico para cultivos vegetales. Se están extendiendo los cultivos comerciales de algas en invernadero para aplicaciones de medicina, alimentación animal y cosmética, mediante fotobiorreactores con diferentes estructuras y materiales de plástico rígido y flexible que utilizan la tecnología desarrollada para invernaderos hortícolas, y se prevé un importante desarrollo del cultivo en invernaderos de microalgas y otros cultivos energéticos para la fabricación de biocombustibles. También en el sector de la acuicultura, por ejemplo, se está aplicando con éxito la tecnología de los invernaderos para la producción de camarón en Ecuador y otros países tropicales, permitiendo una producción más intensiva de esta especie de crustáceo y sin la incidencia del virus de la Mancha Blanca, que ataca al camarón en su edad más joven con una mortalidad muy alta (80-90%) y que se evita incrementando la temperatura del agua mediante la cubierta de las piscinas de cría con filmes plásticos a modo de invernadero. Otra aplicación muy interesante es la utilización de los invernaderos como productores de energía, como es el caso de la Torre Solar, un sistema para aprovechar la energía térmica de un “megainvernadero” para producir electricidad. Ya existió un prototipo de 50kW, desarrollado en los años 80 en Ciudad Real, y hay estudios de viabilidad de plantas de hasta 200 MW consistentes en un invernadero de 7 kilómetros de diámetro y una chimenea de un kilómetro de altura. Otras nuevas aplicaciones interesantes generadas de las tecnologías desarrolladas para el sector de los invernaderos de plástico son la desalación de agua con energía solar, que funciona por evaporación y recogida del agua destilada y del que ya existe un prototipo en funcionamiento en Almería, o la biominería mediante lixiviación bacteriana, un proceso biotecnológico que emplea bacterias específicas para lixiviar o extraer metales de valor como uranio, cobre, zinc, níquel o cobalto de menas o concentrados minerales, que se está utilizando cada vez más en países como Estados Unidos, Australia, Chile o Perú, y que también se puede utilizar para la recuperación de suelos contaminados con metales pesados. Para ampliar información: Rubén Lafuente (Tf.: 91 5626550)

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