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La pesca de altura

Diario de pesca en un buque congelador

Pesca en la hemeroteca

&Amanecer en Hatton Bank

Hatton bank es un pequeño caladero de pesca situado entre el noroeste de Irlanda y el Sur de Islandia. Realmente la zona engloba una serie de caladeros de diversos nombres. Sus aguas tienen genio, un genio que se deja ver sobre todo durante los meses de invierno. Los temporales del norte vienen a morir a esta zona, y los barcos saben de la fuerza del mar.


&8226; La pesca

Amanece en medio del mar. El sol se había puesto apenas unas horas antes, casi a la una de la mañana, y ahora deslumbra la zona con sus cálidos rayos. Como todos los días el Patrón de costa es relevado en su puesto en el puente por el Patrón de pesca. Un saludo matinal y comentarios sobre las últimas capturas y el transcurrir de la noche, son conversación habitual en este cambio de puestos. Diariamente el buque congelador recorre los fondos del banco de pesca entre los 900 y 1400 metros de profundidad, intentando que el arte suba con la mayor cantidad de pesca posible. No se trata de largar la red en el primer sitio donde se le ocurra al Patrón de pesca (responsable máximo de las capturas del barco), ni de esperar una respuesta divina, aunque la Virgen del Carmen tiene mucho que decir en este caso. La pesca se encuentra en puntos, más o menos, previsibles y los hombres del mar lo saben por su experiencia.

Un barco en alta mar es un lugar de absoluta soledad, de convivencia y conocimiento. Por otra parte es un lugar de intenso y continuado trabajo. No existen horarios para nadie, el trabajo reclama el cuándo, el cómo y el dónde, y los imprevistos y problemas son diversos y alarmantes. Así fue a los pocos días de comenzar las labores de pesca, el buque congelador de 51 metros de eslora se encontraba arrastrando con normalidad, el mar no presagiaba empeoramiento, aunque el capitán ya estaba pendiente del barómetro. En apenas una hora la aguja del barómetro dio un bajón impresionante y vientos de más de 40 nudos ya envolvían al barco en agua de mar. En estos casos se debe tener buen sentido del equilibrio, una cabeza de pensamiento ágil y conocimiento de todo lo que ocurre en el barco.

No se puede arrastrar en tales condiciones, y el barco debe capear la mar (navegar de forma que las olas y los vientos no sean peligrosos para el buque). El Capitán tiene experiencia en ello y recuerda como hacia unos meses un golpe de mar había arrancado literalmente el puente del barco y hundido la chapa de hierro de varios camarotes de proa empapando de miedo a cada uno de los tripulantes y dejando a el buque al antojo del temporal, "en esos momentos"- me comentaba el capitán- "es cuando realmente te das cuenta de lo miserable que es la vida en el mar".

En aquel momento lo más importante era realizar la maniobra de virada del arte con celeridad, antes que el mar se encargue de llevársela. Esto supone un riesgo grande para los marineros, que deben trabajar en la cubierta viendo como el viento empapa sus trajes y su visión de agua, y como las olas acceden a la cubierta sin ningún impedimento. La lluvia arreciaba y con ella el miedo de los marineros, mientras el buque continuaba zarandeándose sin ritmo establecido. Durante la maniobra de virada los marineros deben actuar con celeridad pero prudentemente, teniendo en cuenta la situación. Resulta un espectáculo de impotencia, ver como estas gentes se defienden y trabajan en condiciones tan adversas. Una caída al mar, un golpe con el arte, un corte con algún anzuelo de los que la red trae de otros barcos,... pueden suceder miles de incidentes que hacen del mar uno de los oficios mas arriesgados del mundo.

Al terminar, sus caras están desencajadas por el esfuerzo y el miedo, desean terminar la marea y olvidar el mal trago, escapar de alguna forma de una forma de vivir llena de riesgos y dureza.

En las épocas de tormentas este tipo de barcos ven como muchos días trascurren a la capa, sin poder pescar y a la espera de mejoría en el tiempo. Son días de malestar, donde desempeñar cualquier labor en el barco es difícil y dormir es solamente una palabra.

En condiciones normales el buque realiza arrastres de unas 6 horas. El arrastre de fondo se inicia con la largada de la del arte en la que se debe controlar que la relinga de boyas (ver figura 1) y de plomos este en la posición adecuada y también se deben reparar los desperfectos que pudiese haber de lances anteriores. Una vez largada la red el Capitán con los instrumentos que el barco le brinda y su intuición, podrá determinar si el aparejo esta arrastrando bien o por otra parte, si este, esta levantado del fondo del mar o trabajando mal por otros motivos. Los problemas que pueden surgir durante el arrastre son variados: roturas leves o graves (por ejemplo por contacto con corales), espichadas (las puertas de casi 900 kilos pueden quedar atrapadas en deformaciones o fango del fondo, impidiendo incluso el movimiento del barco), puertas enredadas, roturas de cables de arrastre, mal trabajo del arte por fuertes corrientes, etc. En muchos casos en el arte puede incorporarse una sonda con cámara submarina que permitirá ir viendo lo que en la red va entrando y si esta se encuentra trabajando bien y en buen estado. El éxito de buenas capturas no solo depende de la cantidad de peces, también intervienen factores como el tiempo atmosférico, el arte, la longitud de las malletas (que determinará la apertura de la boca de la red), las puertas (su peso y forma), la cantidad de cable largado, velocidad de arrastre, etc.

Al cabo de unas seis horas, si todo fue bien, el arte es virado. La tensión con la que suban los cables puede ser un indicio de la cantidad de captura realizada. Los marineros son avisados a sus puestos y conducen el arte con la pesca hasta la cubierta.

Una vez la red en cubierta, se valora el lance y se realiza una estima de la cantidad de pez procesado que se obtendrá. Los hombres de mar tienen un ojo de águila en este sentido, y sus estimas se acercan con exactitud matemática a lo obtenido finalmente. La red se aboca en el pantano de pesca que esta comunicado con el que se puede decir es el hogar de los marineros, el parque de pesca.


&El parque de pesca

Imagínense por un momento un cuarto sombrío, con multitud de maquinaría, cuchillos, tijeras, olor intenso a pescado y agua de mar, con bastante ruido, una actividad de trabajo frenética y un continuo balanceo donde el equilibrio se convierte en habilidad imprescindible para permanecer en pie. Aquí, en el parque de pesca, se desarrolla el procesado del pescado. Ello depende del tipo de captura, así, se puede filetear a mano o a máquina, hacer troncos de pescado, obtener hígados y aletas de los escuálidos o alas de rayas, realizar embutido de pescado, tronquitos de carne de pescado, etc. Los tipos de procesado son una consecuencia directa de la demanda de los consumidores.

En primer lugar el pescado es clasificado por especies y tamaños mientras pasa por la cinta sin fin. Los grandes tiburones de fondo son separados para posteriormente extraer de ellos el hígado, aletas y el tronco. El resto de especies son cortadas, evisceradas, peladas a máquina, y posteriormente se ordenan convenientemente en bandejas de acero para su congelación inmediata en los túneles o armarios de congelación. Una vez congelados se trasladan a las cámaras frigoríficas donde se almacenan hasta su descarga en tierra.

En el parque de pesca resulta difícil moverse, hay poco espacio y se encuentra inundado de agua. Si el mar esta mal, es posible la formación de pequeñas olas dentro del parque. El ruido es molesto y continuo por el motor y por las máquinas que se usan. Uno de los marineros recuerda como una máquina peladora estuvo a punto de dejarle sin mano, cuando al pasar un filete de pescado un golpe de mar lo movió de su sitio y apoyo la mano sobre la sierra de la máquina. Los cortes y golpes en este lugar son algo cotidiano.

EL MAR LE DARÁ A CADA HOMBRE UNA NUEVA ESPERANZA, COMO EL DORMIR LE DA SUEÑOS


&8226; ¿Quién es quién?

Un buque congelador debe funcionar como una pequeña ciudad. Es mucho el tiempo en alta mar, por lo que es necesario que se hayan previsto todos los detalles, tanto de víveres como de herramientas o de ocio, cualquier olvido puede hacer de la marea una tortura para los tripulantes.

El Cocinero del buque debe tener inventariados los víveres, su responsabilidad es alimentar convenientemente a todos los tripulantes y de su labor depende en gran medida el estado de ánimo de todas las personas en el barco. Se debe tener en cuenta que la comida y la cena es uno de los pocos momentos de relax, de distracción y esparcimiento. Las comidas son variadas y buenas si el cocinero lo es, hecho que suele ocurrir. Nota general en todos los buques de procedencia gallega es la comida de los domingos: Un nutritivo y sabroso cocido gallego (garbanzos, berzas o repollo, patatas cocidas, chorizo, morcilla, costillas de cerdo, careta de cerdo, orejas de cerdo, pollo, jamón, etc.). Además se aprovecha para comer las capturas de la zona, preparadas de diversas y sabrosas formas, pudiéndose degustar, en función del caladero, marisco y diferentes especies de pescado.

El Capitán o Patrón de pesca debe asegurar la coordinación de todos los tripulantes, el estado y necesidades del barco. Es importante su buen entendimiento con el primero o Jefe de máquinas, estableciendo así en que momentos se deben llenar o vaciar los túneles de congelación del pescado, la cantidad de gas oil del barco, estado de la maquinaría del buque, etc. Es el máximo responsable del buque y el que mejor conoce como pescar y en que zonas. Su estado de animo se ve muy influenciado por la cantidad de pesca que a lo largo de la marea consiga capturar. En las situaciones más extremas debe mantener la calma y su sangre fría se deja ver en las ordenes que da al resto de la tripulación y en la aparente calma que irradia cuando el mar esta "enfadado". Ejerce también como médico ante pequeñas situaciones de lesión o accidente, siendo en casos más graves la ayuda telefónica indispensable y en caso de necesidad mayor la evacuación inmediata por helicóptero del accidentado. Las evacuaciones siempre son complejas y de llevarse a cabo alguna, pueden resultar espectaculares. Cuando el buque se encuentra alejado de la costa la evacuación se realiza por helicóptero, si es que ningún barco próximo dispone de los medios para el auxilio.

El Patrón de costa es la mano derecha del Patrón de pesca, máximo responsable del buque en ausencia de este, debe, al igual que el Capitán, conocer todo lo referente a la situación del barco, su estado y necesidad. Realiza las funciones del Capitán en las horas de descanso de este.

El Jefe o Primero de máquinas debe tener preparada toda la maquinaria del buque. Esta incluye la relacionada con el motor de propulsión, motores auxiliares para la congelación del pescado, maquinilla para largar y virar el arte, control del aceite y gas oil de los motores, herramientas para posibles reparaciones de todo tipo, control, reparación y mantenimiento de las máquinas peladoras, sierras, etc. para elaboración del pescado,... En definitiva el mantenimiento y control de máquinas, utensilios y zonas del buque deben ser supervisados por él. Para ello puede disponer de la ayuda de un Segundo Oficial de máquinas y los engrasadores pertinentes.

Los marineros engrosan el mayor número de tripulantes del barco (entre 8 y 12 en los arrastreros tradicionales) y son los mayores aportadores de esfuerzo físico. Realizan labores de mantenimiento de los aparejos, limpieza del buque, procesado de pescado, descarga y almacenamiento del pescado de los túneles de congelación y cámaras congeladoras, largada del arte (proceso por el cual el aparejo se lanza al mar), virada del arte (proceso de recogida del arte al buque), etc. Son la representación máxima del esfuerzo humano en un puesto de trabajo, pueden estar días sin dormir, solo trabajando y soportando condiciones verdaderamente desquiciantes. Por otra parte algunos de ellos pueden tener funciones extras, como es el caso del maquinillero responsable de la maquinilla que permite la largada y virada de la red, el pañolero encargado del pañol, lugar donde se almacenan utensilios y herramientas de necesidad en el trabajo y que deben ser suministrados por un responsable para una correcta gestión de los mismos o los bodegueros que se encargan de introducir el pescado ya congelado en las cámaras de frío. También deben realizar los turnos pertinentes de guardia en el puente del barco, buscando en los alrededores, cualquier objeto o barco que pueda representar un peligro por colisión.

En algunos buques también esta presente un biólogo o científico marino, encargado del estudio de la fauna marina de la zona y cuyo trabajo estudiado por los científicos del Instituto Español de Oceanografía servirá para posteriormente determinar el estado de "salud" del caladero y realizar los informes y recomendaciones oportunas sobre la explotación de la zona por los buques. En ningún caso sus labores están destinadas a la inspección o sanción.

Por último existe la posibilidad de encontrar Inspectores de pesca cuyo trabajo esta orientado a la vigilancia e inspección de las normas y cuotas de pesca para la zona en cuestión.


&La fauna

Diversos animales son compañía inseparable de los pesqueros en los diferentes caladeros del planeta. Mamíferos marinos como delfines, calderones, leones marinos; aves como petreles, gaviotas, alcatraces y pingüinos, e incluso peces como los grandes escuálidos de diferentes especies, aprovechan los restos que el buque arroja al mar en el procesado del pescado.

En este caso y a pesar de la distancia a tierra, unos 900 km., petreles, alcatraces y diversas especies de gaviotas son compañía continuada del buque. En buen tiempo se puede observar a los alcatraces lanzándose en picado hacia el mar en busca de los restos de pesca que el barco va arrojando por los trancaniles.

Los petreles poseen un estilo menos depurado y pelean flotando en el agua por todo aquello que flote, formando una hilera de puntos blancos que se pierde en el horizonte. Son también compañía habitual los cetáceos entre los que se deben destacar a los delfines comunes, que juegan durante la travesía en la proa del barco burlándose de la velocidad de este, y los calderones que en pequeños grupos se acercan a indagar que clase de animal se han encontrado en su camino.


&8226; ¿Qué se pesca?

Las especies de captura de la zona son muy variadas, todas ellas de fondo. Podemos encontrar varias especies de tiburones (gata, sapata negra, tollo, tiburón negro, quelvacho, etc.), rayas, pez palo, talismán, fletan negro, quimeras, granaderos de diferentes especies, brótolas, crustáceos, pulpo, etc.

Las capturas mas abundantes son de granadero y talismán, ambos no se están comercializando en la península y su destino principal son los países del Este europeo. El talismán se presenta normalmente en filetes sin piel, y su aspecto lo hace poco apetecible. Por otra parte su carne es muy acuosa lo que dificulta su cocinado.

El granadero presenta una carne más consistente. La mayoría de la carne de tiburón se destina al mercado andaluz donde es un plato apreciado y se puede degustar al horno o frito. Las aletas se destinan a los mercados asiáticos, en los que formaran parte de las exóticas sopas de aletas de tiburón, mientras el aceite del hígado se usará en la elaboración de los cosméticos y productos farmacéuticos de diversas empresas.

En definitiva todo se puede aprovechar y resulta especialmente delicioso el palo a la plancha con un toque final de pequeños trozos de cebolla y aceite de oliva, o el palo en "caldeirada", para lo cual se debe salar para posteriormente proceder como se haría con el bacalao, y acompañarlo con unas patatas cocidas y un generoso chorro de aceite de oliva. La gata resulta exquisita al horno con abundante pimentón y el granadero bravo forma parte de deliciosas ensaladas frías con lechuga, tomate, cebolla, espárragos y algún aditivo más, a gusto del consumidor.


&La convivencia

Los momentos de convivencia son una parte agradable del día, especialmente en las horas de comida se charla y polemiza sobre cualquier tema. El carácter de estas gentes es amable y generoso, y gustan de largas sobremesas. Es especial el día de la Virgen del Carmen, en el que el barco es adornado con las banderas destinadas a las señales náuticas. Aquí, la Virgen, esta presente en imágenes en todos los rincones del buque. Ante ella rinden cuentas todos y a ella le piden buen trascurso de la marea. También se celebra en los barcos gallegos el día de Santiago, patrón de Galicia. En definitiva se busca siempre algo que rompa la monotonía de los días, aunque eso sí, el trabajo es prioritario en cualquier caso. Los momentos de ocio son pocos, pero se aprende mucho de las largas conversaciones con marineros y oficiales. En ellas relatan todas sus aventuras en diversos caladeros. Apresamientos en Namibia, fuertes tormentas en Sudáfrica, trabajo incesante en Malvinas, .... Entre sorbo y sorbo de cerveza José, cuenta como en Sudáfrica, los leones marinos se introducen incluso en el parque de pesca en busca de alimento, o como los pingüinos curiosean por encima de la cubierta en Malvinas. Faltan las cosas más indispensables pero la conversación es larga y entretenida. Los problemas de convivencia suelen ser debidos al exceso de alcohol o a ligeros encontronazos por motivos del trabajo. En cualquier caso se procura mantener las calma. La marea es larga y el lugar reducido como para intentar evitar continuamente a otra persona. En casos graves el Capitán se ve obligado a tomar rumbo a tierra para dejar al tripulante/s rebelde/s.

Para todos es especial el día que se tienen noticias de tierra. La familia, novia/o, amigos,... Es una sensación emocionante poder hablar con ellos y repetir en todas las conversaciones lo poco que queda de marea y las ganas de regresar. La comunicación con tierra suele ser vía teléfono por satélite. Los elevados precios, entre más de 400 pesetas y 1500 pesetas minuto, hacen que las conversaciones sean pocas y cortas, pero llenas de deseos y ansiedad. Algunos marineros u oficiales disponen de radios con las que la comunicación con sus seres queridos de forma más prolongada y gratuita, pero también menos íntima.

En definitiva, el pescado es un privilegio que los hombres del mar brindan a nuestros paladares, una fiesta de buena gastronomía que tal vez no tenemos en cuenta cuando degustamos y por supuesto un recurso de gran calidad proteica. Detrás existen un grupo de personas que sacrifican parte de sus vidas para que podamos saborear un sabroso plato del mar.