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I2115 Mla tea encendida y juntos, formando una piña, se adentraron a través del hueco que les ofrecía la puerta derribada, quedaron sorprendidos de la buena conservación de paredes y suelo recubiertos de unas placas de pedernal liso que relucía a la luz que despedían las antorchas, se tropezaron con una gran losa a modo de mesa que rodearon, habían entrado por detrás del templo y cuando se dieron la vuelta quedaron sorprendidos por la grandiosidad de aquel muro a modo de altar o retablo sobre la roca viva de la caverna, con infinidad de extrañas figuras esculpidas en relieve.

- Este templo no ser importante- dijo Sundi.

- Ser de algún dios menor, no dedicado al gran MON.- apostilló.

A pesar del la información del nativo, el capitán y dos tripulantes recorrieron la estancia examinándola minuciosamente, sin encontrar nada relevante, salvo una gran cantidad de peñascos amontonados, probablemente como consecuencia de un fuerte desprendimiento, que supuestamente había sellado la posible entrada principal.

El capitán regresó enfurecido, se encaró con Sundi y cogiéndolo por el cuello le gritó:

- ¡Insensato no queremos saber nada de tu dios MON, buscamos el templo de NOMITA y si no nos ayudas te cortare la garganta con mi propio cuchillo!.-

Pichín y el resto, tuvieron que intervenir antes que estrangulara al pequeño hombrecillo, y los separaron.

Cuando todo se hubo calmado, decidieron regresar por donde habían entrado y salir a la superficie, así lo hicieron.

Una vez fuera se reorganizaron para seguir caminando en busca del ansiado templo donde el plano situaba un gran tesoro.

Tras una dura y larga caminata, al oscurecer, acamparon bastante desilusionados y nerviosos, luego de los últimos acontecimientos nadie tenía ganas de conversar y si bien se encendió, como otras veces, la hoguera en el centro, cada uno se apartó e hizo su propio cobijo con ramas secas y otros elementos vegetales que la selva les proporcionó.

Pichín había comprobado nuevamente los modales agresivos del capitán, cuando del tesoro se trataba, lo que le inquietó. Al menor ruido que interrumpía el monótono zumbido nocturno de la vegetación se sobresaltaba y le ponía en guardia intentando catalogar el origen del disturbio.

D2116 Mcasi estaba dormido, un rumor que parecía provenir de muy cerca le despertó, intuyó que algo se movía a sus espaldas, era el roce de un cuerpo blando sobre la maleza, Pichín cogió su machete dispuesto a hacer frente al intruso, sintió como una de las ramas se quebraba, percibió el respirar agitado de alguien o algo y cuando se disponía a defenderse lanzándose sobre aquel bulto escuchó una voz tenue:

-Pichín..., soy yo Sundi..., no te asustes, querer hablar con tu persona.-

Pichín esperó un momento y separó unas cañas que había colocado a modo de empalizada, vio entre la sombras de la noche la pequeña figura del aborigen y le hizo una señal para que entrara.

Sundi con claras muestras de pánico, se deslizó con agilidad por la abertura y echándose a los pies de Pichín le gimoteó:

- Me matarán..., yo conocer muchos templos, pero no saber de ninguno llamarse NOMITA, nombre extraño... yo ser muerto.

Tenía que creerle, algo no cuadraba, y no solo ponía en peligro la vida del pequeño hombrecillo, sino que la expedición podría resultar estéril y la cólera del capitán imprevisible, repasó todo lo que había ocurrido en la noche en que el capitán interpretó el mapa, recordó como lo roció con jugo de limón y puso un grueso papel sobre el mismo, más tarde le colocó peso para que se impregnara en el lienzo aquella borrosa letra maltratada por la humedad que contenía en la parte inferior la piel de cabra, luego al trasluz de una lámpara apareció claro NOMITA en la hoja de papel.

Como si una descarga eléctrica le sacudiera las sienes, lanzó un grito de júbilo, había encontrado el misterio, su teoría cuadraba con la existencia del dios MON y Sundi estaba dando una pista cierta... el papel mostró inverso el nombre de NOMITA, pero al revés la lectura debió ser ATIMON... por lo tanto el templo a buscar era este y cobraba sentido el culto de aquella civilización perdida al dios MON.

Pichín cogió por los hombros al nativo y le preguntó:

- ¿Conoces el templo de ATIMON?.-

A Sundi se le iluminó el rostro y respondió.

- Sí... ATIMON ser el templo más importante de todos...estar lejos pero yo encontrar.

Pichín, pensó en salir corriendo a comunicárselo al capitán, luego lo pensó mejor, pues la actitud tan agresiva del mismo, bien merecía que pasara una noche de zozobra, al amanecer y con calma le explicaría la realidad.



M
Francisco Ponce Carrasco