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Entrevista realizada al Dr. Lluís Palou fitopatólogo del Centro de Tecnología Poscosecha del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA)

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El CTP (Centro de Tecnología Poscosecha) del IVIA (Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias) y Grupo Agrotecnología han puesto en marcha un proyecto de colaboración

¿En qué consiste exactamente este proyecto?
Se trata de la continuación de una serie de colaboraciones que ya habíamos iniciado con Grupo Agrotecnología. El primer convenio de investigación lo firmamos en 2011 y éste es el cuarto que firmamos con ellos. La línea de trabajo general es que la empresa desarrolla sus productos para el tratamiento poscosecha de frutas y hortalizas y nosotros en nuestro Laboratorio de Patología de Poscosecha hacemos ensayos de evaluación de su efectividad y comportamiento general, mediante protocolos científicos consensuados por la comunidad internacional para este tipo de evaluaciones en condiciones controladas. Normalmente empezamos con ensayos a escala de laboratorio, con pocos frutos, con una inoculación artificial de los hongos patógenos para determinar las concentraciones, tiempos de inmersión, forma de aplicación del producto, etc. más adecuados, para luego continuar con ensayos a escala semi industrial o industrial de simulación comercial de la aplicación real del producto.

¿Sobre qué aspectos fundamentales van a trabajar?
Concretamente esta campaña vamos a trabajar con dos productos desarrollados por Grupo Agrotecnología. El primero es GA-HARVEST PLUS, un producto natural formulado a base de extractos de plantas con el que ya hemos determinado en años anteriores las mejores condiciones de aplicación y las características principales del tratamiento de poscosecha en distintos tipos de fruta fresca. Este año haremos una validación industrial de su aplicación comercial para el caso de los frutos cítricos; haremos la aplicación a escala industrial del producto en una central citrícola y simularemos en nuestras instalaciones del IVIA las condiciones usuales de comercialización (temperaturas y tiempos de almacenamiento, transporte, etc.) para analizar después la efectividad y persistencia del tratamiento.

El otro producto con el que vamos a trabajar es nuevo, el EXT60-FORM2, también un producto a base de extractos naturales, y estamos en una fase inicial de evaluación de esas condiciones óptimas de aplicación en poscosecha (concentración, temperatura y tiempo de baño más adecuados). En estas primeras fases trabajamos con inoculación artificial, inoculamos la fruta de manera controlada con esporas fúngicas que hemos obtenido a través de cultivos de los hongos patógenos en medios artificiales (placas Petri con medios con agar), y así podemos determinar la eficacia antifúngica de los tratamientos con el producto respecto a tratamientos control inoculados con el patógeno pero tratados sólo con agua. Otro aspecto importante a ensayar es la producción de fitotoxicidades. A veces, puede ocurrir que ciertas condiciones de aplicación de un producto nuevo de poscosecha no sean viables o queden limitadas porque provocan en la fruta algún tipo de fitotoxicidad, cuyos síntomas normalmente son daños visibles en la piel del fruto (manchas, picados, pardeamientos, etc.). Finalmente también simulamos distintas condiciones de almacenamiento frigorífico y vida comercial de los frutos tratados en función de posibles tipos de comercialización y de los mercados principales de destino de cada tipo de fruta ensayada, que en el caso concreto del EXT60-FORM2 son cítricos, frutas de hueso y caquis.

Empresas como Grupo Agrotecnología están logrando unos resultados muy buenos en el tratamiento de los productos hortofrutícolas, ¿qué están haciendo y qué pueden hacer para que las frutas y hortalizas lleguen a la mesa del consumidor con el mejor aspecto y una mayor vida poscosecha?
El papel de empresas innovadoras como Grupo Agrotecnología, que desarrollan alternativas tecnológicas nuevas, es esencial cuando hablamos de una producción de fruta fresca no convencional, es decir aquella en la que no se utilizan fungicidas químicos para el tratamiento en poscosecha y se requieren alternativas no contaminantes. Incluso en la propia producción convencional es más importante cada día la reducción del uso de estos agroquímicos. Estos productos se llaman fungicidas porqué son capaces de matar al hongo patógeno (actividad curativa), pues pueden penetrar en la piel del fruto y son muy persistentes, por lo que también pueden proteger el fruto de futuras infecciones que puedan tener lugar en la central o en las cámaras en fruta ya tratada (actividad preventiva). Los productos naturales alternativos, que normalmente no son directamente venenosos para el patógeno, no tienen por tanto un efecto fungicida y una persistencia tan claros. Esto conlleva que presenten limitaciones en su modo de acción y su eficacia, pero al mismo tiempo es precisamente el motivo por el cual no generan problemas de contaminación. En general podemos diferenciar tres tipos distintos de métodos de control alternativos: físicos, químicos de bajo riesgo y biológicos. Debido a esas limitaciones, es importante situar los tratamientos antifúngicos dentro de un contexto más amplio. En el caso de las enfermedades de poscosecha, este contexto lo podemos denominar Control Integrado No Contaminante de Enfermedades de Poscosecha (CINCEP). La idea es que el tratamiento antifúngico de poscosecha alternativo se sitúe dentro de un contexto global en el que se tengan en cuenta todos los factores de precosecha, de cosecha y de poscosecha que, de alguna manera, pueden influir en el desarrollo de las enfermedades más importantes. Hay que considerar todas estas fases y factores para actuar sobre cada uno de ellos con los medios que tengamos al alcance, y siempre sin el uso de fungicidas químicos convencionales, para minimizar la incidencia de la enfermedad. Por tanto, el tratamiento antifúngico alternativo de poscosecha no puede ir solo, sino acompañado de una serie de medidas adicionales de todo tipo cuya adopción tiene mucha más importancia que en la producción convencional (manejo en campo, recolección cuidadosa, discriminación de partidas, limpieza y desinfección, manejo en almacén, etc.). Este concepto difiere del de Producción Integrada (PI), legislada en España para cada cultivo a nivel de Comunidades Autónomas, en que ésta sigue permitiendo el uso de fungicidas convencionales. En este sentido, el concepto de CINCEP supondría un avance respecto a la protección del medio ambiente, y podría ser equivalente para las enfermedades de poscosecha a lo que conocemos como producción de residuo cero respecto al control de plagas y enfermedades de campo.


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